Jueves, 18 de noviembre de 2010
Publicado por Curunir @ 19:20  | Diario de lectura
Comentarios (0)  | Enviar

Primera sesi?n

Tu rostro ma?ana (1) ?Fiebre?[1]

En la primera sesi?n le? hasta la p?gina 40.

Se trata del prefacio o pre?mbulo de la obra, donde expone en breves espacios narrativos, alguno de ellos de no m?s de dos p?rrafos (extensos , eso s?), los motivos que llevan al personaje narrador protagonista a escribir nuevamente. Sabemos a los pocos p?rrafos que se trata de mismo autor de ?Todas las almas? (ojo, no el de NEDT), reivindicado por el propio Mar?as), porque nos dice que se ha separado de Luisa y ha vuelto a Londres.

En la p?g. 27 nos habla de Peter Wheeler, personaje marginal en TLA, pero catalizador de la amistad de ambos: ?? en mi ?poca profesional de Londres?, ?? tras haberlo conocido y tratado un poco muchos a?os antes, cuando [?] hab?a ocupado el puesto de lector de Espa?ol en la Universidad oxoniense durante dos cursos?; ?[Wheeler y yo] nos hab?amos ca?do bien desde el principio, quiz? como deferencia a quien nos present? en sus d?as, el profesor Toby Rylands, de literatura inglesa]?. P?gs. 32-33.

Hemos de conectar emocionalmente con el esp?ritu de TLA, el mundo ya revelado de quien en dicha obra no pasa de ser ?el caballero espa?ol?, soltero y con futuro, ?ahora separado, pero siempre en Inglaterra?, pg. 27. Por lo que pienso haber acertado al releer la mencionada novela con anterioridad a esta lectura, por mera intuici?n, para impregnarme del mundo anglosaj?n y recordar a los personajes que en ella deambulan. Ya se nos dice que Rylands es un difunto: ?Pero a la muerte de Rylands, ya despu?s de mi marcha,[?]?, pg. 22. No obstante, nos ofrece una alternativa en Bertrand Tupra, de quien se lleva especulando el autor unos buenos p?rrafos sobre su origen ingl?s (no sabemos a?n si es otro enmascarado, o personaje clave). Y, como anta?o, es Peter Wheeler quien hace de tercero: el amigo com?n que pone en contacto a otros dos.

En las notas que he tomado de este arranque: voz autobiogr?fica, es imprescindible.

Reflexiona en el arranque sobre el hecho de contar (fiebre) el tiempo pasado (lanza). Para ello, escoge el argumento de la confrontaci?n entre la confianza y la desconfianza. El que cuenta desvela, puede conjurar maldiciones. Derecho al silencio por el hablar inculpatorio. Ejemplifica sobre la f?rmula Miranda (el derecho a permanecer en silencio, cualquier palabra que diga, etc.) empleada por el polic?a estadounidense a la hora de efectuar una detenci?n. El silencio, pues, como arma y como defensa.

Reflexiona sobre el hecho de contar, y lo realiza por medio de p?rrafos fundamentalmente enumerativos: la gente, en com?n, lo cuenta todo. El chisme, el relato: todo conduce a una entrada sesgada y ambigua del relato que va de boca en boca. Y a pesar del remilgo del autor, que no es sino un gui?o al lector, pues si el autor se niega a contar no hay relato y sin relato no hay lector, divaga y se plantea la negativa ( desde su voluntad claramente afirmativa) a contar ni a ?o?r para contar, porque lo que se oye, se acaba contando.

Despu?s de este prefacio narrativo, se nos revela la actitud del autor o narrador: o?r y contar en el pasado escrito. Es el verdadero comienzo de la obra; se da entrada a Peter Wheeler, como el ?nico superviviente del mundo del Oxford anterior, el so?ado por el recuerdo, y que al estilo de Rylands, el protagonista recibe consejos.

Comienzan las referencias veladas, primero a TLA, donde aparece este Peter Wheeler, ahora elevado a la categor?a de Sir por sus m?ritos acad?micos y eruditos, cuya personalidad ser? desvelada m?s tarde en NEDT.

El siguiente p?rrafo es una reflexi?n sobre los actos y las intenciones, las ideas y lo previo a ellas causante del tema principal, ese tema que al contar los hechos y sus alternativas en funci?n de las intenciones que las provocaron. Esta tendencia a contar los hechos y sobre todo sus motivos, es definida por el autor por primera vez como ?fiebre?: el don de contar lo que paso, supo lo que pas? o le contaron lo que pas?.

Arranca el siguiente fragmento con la definici?n y ejemplificaci?n anaf?rica o reiterativa del ?don o maldici?n? de contar (fiebre). Comienza la historia de verdad, la anterior la previa a la que se pretende contar aqu?: Vuelta a Inglaterra, separaci?n de Luisa (la meritada esposa que el narrador de TLA menciona como personaje de su presente de entonces, para alejarse de su amante oxoniense Clara Bayes y su ni?o, Eric, evocador del propio hijo del narrador): se pone, pues en el alma y la intenci?n de ser mero int?rprete del pasado, porque si ?ste se quiere contar desde el presente ( no hay otro modo de hacerlo en la realidad, en ficci?n es otra cosa, se puede predecir hasta el futuro y acertar), previamente ha de ser interpretado de manera inteligible y sensible, preferiblemente lo primero a lo segundo.

El ?ltimo segmento narrativo de este largo comienzo es la presentaci?n o noticia de Mr. Tupra: el jefe que le ha de contratar.

Para ello da continuidad de pasada a lo inmediatamente posterior narrado en TLA. Conocido, como ya se ha dicho, a trav?s de P. Wheeler (cuya semblanza se ofrece en p?rrafos enumerativos e informativos).

Se tiene r?pidamente la sensaci?n de que este Tupra no es m?s que una excusa para tener de qu? hablar con Wheeler: pues se trata de dicha conexi?n de un deseo de ?ste. Convoca una reuni?n. Al ser Tupra disc?pulo de Toby, se tiene un hilo conductor para que el primero puede suplantar al segundo (m?s adelante reflexionar? sobre la sustituci?n o el reemplazo, la desgracia de ser todos sustituibles).

Concertada la reuni?n (que parece el motor inicial de la acci?n del relato), el autor desvela rasgos de Wheeler, con lo que cierra el comienzo de esta obra. El motivo para dar datos de Wheeler nos es desconocido de momento.



[1] Edici?n: ?Tu rostro ma?ana? 1.- Fiebre y Lanza .- Javier Mar?as Edit. Alfaguara 2002.


Tags: CEBRERO, JAVIER MARIAS, TU ROSTRO MAÑANA, Novela, Comentario, Diario

Comentarios