Domingo, 07 de marzo de 2010
Publicado por Curunir @ 19:22  | Comentario
Comentarios (0)  | Enviar

Revista de occidente núm. 334

 

Basándose en el propio discurso de Hirohito el 15 de agosto de 1945, en el que pedía perdón a las naciones del este de Asia por no haber podido ganar la guerra, y conminaba al pueblo japonés a no olvidar su pasado nacional y cultivar las tradiciones; asimismo en las respuestas de tres filósofos de postguerra inmediatos - Maruyama Massaom W.Tetburo y Tanabe Heyjure, con sus sucesivos discursos de la terapia pacifista del pueblo japonés impulsado por la esquizofrenia debida al régimen imperial, de modo que el Japón de la guerra no fue realmente el pueblo japonés sino un pueblo enfermo que encontró en la guerra una terapia para su propia autodeterminación, el primero; la necesidad de encontrar fuera del psicologismo japonés de la primera mitad del siglo XX una causa exterior que impulsara a la guerra expansionista al Japón, lejos de las verdaderas características que trasmitiera desde antaño la cultura japonesa, el segundo;  y finalmente la creencia de una postmodernidad del pueblo japonés que se integra en el victimario y no en el "verdugario", como si realmente Japón, víctima de su esquizofrenia no ¡hubiera podido hacer otra cosa que recurrir  a la guerra como terapia, según el tercero de los filósofos aludidos, hace concluir al autor que la denuncia por parte de la comunidad internacional actual acerca de la falta de sinceridad del Japón en sus muestras de arrepentimiento frente a las víctimas de sus ataques y crímenes en la segunda guerra mundial, y que, por tanto, las muestras de arrepentimiento que se fueron ofreciendo a lo largo de la década de los 90 por parte de las altas instancias Japonesas no son más a que un recurso formal y de estrategia política sin verdad ni compromiso, encuentran un eco cada vez más justificado en el pensamiento internacional.

 

 

Sin embargo, observa este escritor que en la actual crítica interna por la intelectualidad japonesa se va observado un cambio en forma de crítica de dicha actitud: una crítica consistente en denunciar la actitud continuada de Japón de intentar ignorar o soslayar el problema con conductas asimilativas de costumbres y modos occidentales en lo público, manteniendo en lo privado una conducta nacionalista y recalcitrantemente conservadora con los modos japoneses, que por un lado les impide reconocer sus crímenes y por otro, mucho menos, solicitar el perdón de las víctimas, con ofrecimiento de la oportunidad de ponerse a merced de éstas para recibir de ellas o no el perdón que piden; cuestión considerada falsa a día de hoy por lo que supone de postura humillante para todo el que se sienta japonés.

 Este autor mantiene que mientras Japón prosiga en su creencia de que se encuentra en una continua auto terapia no podrá huir de la consideración mundial de pueblo incapaz de superar la historia infamante de su comportamiento y de su nefasta contribución al crudelísimo panorama de guerra que nos dejó el siglo XX, el siglo hasta ahora más cruel y sangriento de la historia del hombre, como sí parecen haberlo hecho Alemania e Italia.

 Artículo de salón, sin perspectiva y con ese carácter fingidamente persuasivo que suelen tener las tesis pobremente sostenidas o algo deshilvanadas .De todos modos, las posturas de Goto-Jones son obvias, porque ante la actitud de Japón, ciertamente cínica, no cabe otra que el rechazo de toda iniciativa no encaminada a este reconocimiento y, por tanto, es de obligada consecuencia conservar se expectante ante el problema japonés. El mal reside en el continuismo. Si Japón hubiera asido arrasada como lo fue Alemania, barridos sus líderes y derrocado su emperador, probablemente no tendrían que recurrir al extraño y cínico concepto de la esquizofrenia social para excusarse de dar cumplida reparación a las casi 20 millones de víctimas que esa "furia oriental", esa "esquizofrenia" causó en los casi veinte años de ocupación y violencia en tierras de Asia. Desafortunadamente no fue así. El tratado de rendición provocó el continuismo del sistema imperial, asimismo de las estructuras y éstas del mantenimiento de las ideologías que llevaron al Japón a su "enfermedad", de la que según este autor aún no se ha curado. Es evidente que no podemos esperar grandes gestos de este país, y sí temer justamente una grave recaída en la enfermedad que determinó su conducta homicida de primera mitad del siglo XX.

 


Tags: Comentario, Revista_de_Occidente, arrepentimiento, Goto_Jones

Comentarios