Martes, 06 de octubre de 2009
Publicado por Curunir @ 20:20  | Rese?a
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Análisis y valoración

Estructura en saga, pero con frecuentes proyecciones temporales, tomadas o influidas del citado Garciamárquez, un narrar basado en los tipos y en una acumulación excesiva de detalles informativos sobre la persona referida, un decir de los personajes (emulando a Proust, o al menos a su estilo) pero de manera superficial, sin ahondar en los tipos, que de esta manera quedan un poco como estereotipados (tipos de ambiente).

La escritora se esconde tras una ficticia familia de terratenientes (cultura rústica feudal, agropecuaria, machista y prepotente).

La vida del Chile de la primera mitad del siglo XX es evocada como un pasado reciente, pero con características pseudo míticas. Los personajes femeninos tienen significados simbólicos, y el protagonista puede que también, pero no son tan evidentes los nombres masculinos como los de las mujeres. Las protagonistas, ya se dijo, tienden a la blancura, en gradación ascendente con cada generación: Nívea, Clara, Blanca, Alba (matices cuasi metafísicos). La amada imposible es Rosa (el mundo ideal y la evocación del sexo femenino por excelencia). La mujer en quien descansa la vida hasta que se expande, es Férula (primero de Esteban y luego de Clara). Está Amanda (único nombre verbal), la extraña y sicalíptica amada por los dos mellizos, y Pancha (la tía de Pedro Tercero y abuela de Esteban García) nombre muy relacionado con la naturaleza, y sobre todo con la tierra. Y la prostituta (entiéndase igualmente mujer natural [naturalis mulieri] herencia del feudalismo medieval) ejerciente con la tierra que recuerda a Belle Walding de Gone whit the wind, cuyo nombre no puede ser más ilustrativo: Tránsito. Otro rasgo muy relacionado con Garciamárquez (puede ser también que el apellido García de la estirpe bastarda del protagonista constituya una especie de reconocimiento al escritor en el ambiente de  cuya obra se inspira la presente), es el hecho de que las mujeres de la vida o naturales sean denominadas una y otra vez con nombres y apellidos: Tránsito Soto, Pancha García, etc.

El tiempo del relato y el tiempo de la acción del relato son a menudo fulminados por la proyección hacia el futuro de la narradora omnisciente, que quizás comete el pecado de situarse por encima de sus personajes y convertirlos un poco en marionetas. Aunque a lo mejor es de propósito, pues el tiempo y fundamentalmente el destino parecen ser los detonantes temporales de la obra.

El resto sobra. Son unas doscientas cincuenta páginas de referencias, descripciones inútiles, digresiones informativas y episodios marginales meramente informativos y nada orgánicos, que pretenden imitar el universo plural de Proust en el manejo del recuerdo del tiempo recobrado como sustancia narrativa; pero en realidad espurio del núcleo y sentido de la obra. Es lo más flojo porque consigue apartar incluso a la autora del interés lúdico y puro de los personajes que intentan cobrar vida sin lograrlo del todo. El instrumental es variado, desde el extrañamiento, hasta la exposición de costumbres estrafalarias de personajes ya enderezados, hasta el viraje circunstancial, incluso el fluir vital de lo real maravilloso acechando en el interior de lo inanimado.

Estilo

Las descripciones son convencionales y, casi por norma, partiendo de lo general a lo particular. Son fundamentalmente ejercicios de redacción nada orgánicos, sino demostrativos o informativos. Utiliza el nominalismo en lugar de los sentidos. Predomina la vista, por supuesto, pero hay grandes oportunidades de escuchar cosas en la obra, aunque desgraciadamente no en los casos particulares o peculiares, sino en los normales. Es más pictórica que sonora, paisajista que puntillista y más dibujante que cromática. No emplea vocablos difíciles, carece de sutileza en los matices referenciales y no requiere gran esfuerzo seguir el monólogo descriptivo porque no se vale de sinónimos de precisión, no posee gradación de efectos, lo que convierte el texto descriptivo en un tejido plano, casi oficial. Las frases se suceden en un, a veces, tedioso período transitivo denotativo. Nada se entrega a lo sobreentendido y los efectos simbólicos son asimismo elementales, sobre todo en los nombres, con toda probabilidad destinados a lectores de escasa cultura literaria (la masa lectora), lo cual explica la amplia difusión de la obra y su éxito como bestseller. De este modo Pedro (piedra), la gradación amorosa del Rosa en relación con la adolescencia, a Nívea, Clara, Blanca, Alba de las protagonistas y matriarcas de la familia, por las Amanda y Férula (comparsas, instrumentos), Esteban (“el coronado de guirnaldas”), Tránsito (el cambio), etc.

Los diálogos son testimoniales. Vienen generalmente a ser redundantes en el espeso caminar, a veces cansino o agotador del texto. Se informa de todo, nada quiere dejarse al azar o a la simple sugerencia o libre interpretación, al lector se le da todo hecho. Símbolos (p.e. los huesos recompuestos del patrón por el primer Pedro están ligados con el significado de la casa).

La narración es más fastidiosa, pues lejos de contar, se limita a avanzar entre valoraciones, pareceres o dudas de la autora. La mejor parte es la final en que se narra el golpe militar (probablemente lo conocido y sufrido en carne propia).

Aunque procura mantenerse en la objetividad, es inevitable el cuidado que pone en que no se confunda el mal de la tiranía militar con el ordenamiento social representado por el patrón de siempre, aunque la primera sea consecuencia directa de los males generados por el segundo. Las constantes alusiones a los arrepentimientos de su iracundia de Estaban Trueba y, sobre todo, su aduladora permisividad a la hora de procurarle oportunidades de justificar sus malas acciones mediante la propia intervención, pone de manifiesto este deseo de la escritora. La simpatía por la izquierda socialista la expresa el hecho de que excepto el patrón, contestado por todos, el resto de los personajes con cierta carga sustancial de representatividad pertenezca a la ideología comunista o socialista. Sin embargo, es cierto que no hay nada explícito en el discurso de la autora (caso insólito en un texto tan exhaustivamente explícito) que permita situarla en otro espectro político que no sea el del rechazo frontal a la dictadura militar.

El personaje de Clara es el mejor conseguido porque es el menos convencional. Parece concentrarse en él una sinergia de fuerzas contrapuestas en la sociedad chilena: por un lado, la tradición,y por otro, lo extraordinario de la revolución. Un vivir en el pasado y en el futuro al mismo tiempo hace a este personaje el catalizador del resto del rol. Cuando decide morirse es porque no queda solución alguna para el país, para la vida. Nadie digno de llamarse persona podrá vivir en un país como el que se deja venir. Deja constancia del entierro de la poesía en clara alusión al fallecimiento de Pablo Neruda (“el Poeta”).

Valoración

No es mala novela. De hecho pudiera encontrarse entre las obras de testimonio que recoge al mismo tiempo la herencia naturalista de las sagas, con el añadido de lo real maravilloso garciamarqueciano y un poco del toque sincrético que recoge del mundo rural, social y del realismo sudamericano de los setenta. Con todo ello forma un caleidoscopio que afortunadamente no llega a formar pastiche merced a un sagaz instinto guiado por la sinceridad, más que a un talento literario notable.

Es obra de lectura recomendable, aunque por supuesto no se trate de la obra maestra que todos parecen señalar: demasiadas oscuridades hacen que lo que brilla no lo haga tanto. No obstante, valen la pena algunas descripciones de situación: las escapadas de Pedro Tercero y Blanca, la prosopografía de un básico como el padre Restrepo, el seguimiento del devenir de Férula: muy logrado en su trágico transitar. Muy bien manejado igualmente en su claroscuro el personaje de Tránsito Soto, mostrada siempre como saliendo de entre bastidores, de detrás de unas cortinas.

Con esta obra la autora consiguió renombre y prez en el mundo de las letras. Los temas y el argumento se adaptan muy bien al mundo actual, además de hacer partícipe al lector de la admiración por la gente de su país, utiliza la plataforma literaria en homenaje a las grandes figuras patrias que consiguieron en pocos años llevar al país desde la facundia medieval hasta ponerse al unísono con los pueblos libres del mundo. Especial mención de la tragedia nacional representada por el malhadado golpe militar apoyado por lo peor de la tradición burguesa chilena, por el caciquismo y la ignorancia, ante el temor de perder sus prebendas económicas. También la brutalidad de unas fuerzas armadas defensoras de un honor rancio y despreciativo del pueblo al que dicen servir y del que se nutren de manera parasitaria, y temerosas de perder frente a las nuevas fuerzas democráticas su papel tradicional de salvapatrias de tan nefasto recuerdo para toda Latinoamérica. De paso pone también la nota contra la actitud cicatera de Estados Unidos como instigadora desde el exterior de cualquier suceso que suponga un retraso en estos países continentales, cuyo progreso podrían convertirles en amenazas potenciales para su hegemonía.

No hay duda de que con estos trasfondos enfocados desde el punto de vista democrático y de izquierdas, el éxito editorial tan generoso obtenido por esta novela estaba prácticamente garantizado, al margen de sus virtudes como obra literaria, que son bastante menores, aunque no escasas.

 


Tags: CEBRERO, reseña, Allende, novela, Isabel, contemporánea, casa de los espíritus

Comentarios
Publicado por nathalie
Viernes, 15 de enero de 2010 | 19:35
yo me le? el libro y me pareci? bastante bueno, aunque me sent?a un poco agobiada por la similtud que presenta con '' Cien a?os de soledad''. En fin,veo a ti tampoco te gust? mucho...Me pregunto :sus dem?s libros ser?n igual?