Mi?rcoles, 26 de agosto de 2009
Publicado por Curunir @ 20:12  | Comentario
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REVISTA DE OCCIDENTE NUM. 323
Dos artículos sobre la mujer en la Edad de Plata[1]

 

Los dos artículos dedicados a la mujer en el ámbito de la cultura, y concretamente referido a lo que ha venido en llamarse la Edad de Plata de nuestras letras, están firmados por las Sras. Mercedes Gómez Blesa y Marifé Santiago Bolaños, y están dedicados respectivamente a las ensayistas de la Edad de Plata y a las artistas de la Edad de Plata en España.

El enfoque de ambas autoras es prácticamente el mismo. Desde un punto de vista de la igualdad retórica y pedestre que se ha impuesto desde el poder, y claramente adscritas al proceso de reconstrucción de la memoria histórica igualmente impulsado por el hético elenco intelectualoide que se ha instalado en los círculos políticos de influencia, se dedican con desigual acierto a entresacar del olvido el nombre de mujeres que se afanaron en las artes y en la escritura, maravillosamente según estas valedoras, y a las que se les ha olvidado injustamente.

Ninguno de los dos artículos tiene el mínimo de valor sustancial para ser considerados serios, porque se presentan en un plano reivindicativo y apoyados en la falacia de la petición de principio (dan por sentado que el hecho de que estas mujeres hayan producido cultura y estén olvidadas es debido al proceso de represión de lo femenino existente en los regímenes autocráticos por influencia de la derecha recalcitrante, y no porque realmente no valgan ni un comino); por lo tanto, a mi juicio, ambos artículos son desechables desde el plano serio en que presuntamente se presentan y no por el hecho de que sean dos mujeres las que los suscriben. El segundo  de ellos es infame por su contenido en son de soflama anti machista, y está pésimamente escrito, me refiero, claro es, al que firma la Sra. Marifé (castizo nombre): escrito desde el sectarismo de la izquierda progre y con una redacción del actual tercero de Derecho, equiparable por supuesto a las del antiguo primero de bachiller: muchas citas a  voleo y traídas por los pelos (refranes de Sancho Panza), y una sustancia cultural raquítica y falta de interés. El de la Sra. Gómez Blesa está mucho mejor escrito, pero adolece del politiqueo  tópico y de un empleo un poco abusivo de la tan mal traída y llevada jocundidad femenina (no me atrevo a decir feminista para que no me agredan por la calle). Muy ladino lo de la supuesta autoría de la muerte de Hildegart a manos de su madre (está en los papeles demostrado que fue así: la madre la fabricó desde una más que clara patología hembrista de revancha, y fue  la madre quien se la cargó cuando comprobó que la niña (su monstruo) tenía ideas propias y no se iba a plegar a sus propósitos de ser instrumento vengador para la  humillación del macho dominante opresor, lo cual era su obsesión.

Quitando esta última, Hildegart, ¡lo que vivieron estas Sras.! ¡La que más sufrió según la recensora llegó a centenaria! Qué bien les sentó el recluirse en su entorno familiar pese a lo que sufrieron en sus respectivas vidas culturales humilladas. Y por cierto, ni María Zambrano ni Rosa Chacel ni Concepción Arenal ni Federica Montseny ni Carmen de Brugos “Colombine” necesitan, a mi juicio, un espacio específico de defensa en la cultura como mujeres, lo que son y lo que serán en la historia se lo han ganado con sus obras. En cuanto a las otras, en fin, estamos en un tiempo en el que nos vemos obligados a reivindicar lo femenino, sea de la calidad que sea, y que nadie se atreva a criticar nada de lo que haya hecho, dicho o escrito una mujer si no quiere ser quemado en la hoguera por machista, incluidas las propias voces femeninas.

Un espacio como el que ofrece esta Revista de Occidente tan mal aprovechado por estas dos intelectualas, es un demérito para las aspiraciones de igualdad del colectivo feminista. La propia Rosa Chacel dijo en cierta ocasión que incluso para  participar en la cultura hay que pensar en masculino, porque la Cultura como tal es una creación del hombre, del varón, y todas sus aspiraciones suscriben una alma observada desde el contexto masculino. Bien harían ahora las mujeres que tienen la posibilidad de manejar la Cultura (no en términos antropológicos, siempre tan cerriles y diluyentes), de decidir si quieren vectorizar y construir a partir de la que el varón ha fijado, una propia de mujeres, vehiculando un mensaje en modo y forma femenino, compatible con el ya conocido masculino, para así enriquecernos mutuamente los sexos, o los géneros como ahora se dice erróneamente, sin en esto ha de consistir en el futuro la Gran Conversación.

Todo lo demás es parloteo, baba, excrecencia y oportunismo (con perdón).



[1]Escribo, luego existo”: las ensayistas de la Edad de Plata, Mercedes Gómez Blesa; “ Las artistas de la Edad de Plata, o la ética desde la estética ( Fragmentos), Marifé Santiago Bolaños.


Tags: CEBRERO, comentario, Revista de Occidente, Gómez Blesa, Santiago Bolaños, mujer, Edad de Plata

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