Jueves, 19 de marzo de 2009
Publicado por Curunir @ 19:14  | Comentario
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Se trata de un ensayo publicado en R.O. núm. 332, reelaboración de una conferencia, de ahí su carácter divulgativo y bien estructurado. No sé por qué los textos escritos para ser digeridos mediante lectura han de ser tan irremediablemente indigestos, la mayoría de ellos, con profusión de nombres y de fechas, por no decir, de las digresiones, regresiones y más siones que hacen la gran mayoría de ellos, completamente inoperantes a la hora de informar de algo.

 

 

Yendo al comentario del texto que nos ocupa, el ensayo, como toda exhortación, se incoa con una introducción en la que resume de manera rápida el estado de la cuestión partiendo de la mención ejemplificada con el discurso de Javier Marías en la RAE, en el que afirma que resulta tan complejo contar aquello realmente sucedido, que no es posible dar cuenta de ello con la misma rotundidad y eficacia que con lo inventado, a lo que contestó F. Rico, que tanto lo uno como lo otro reside más bien en el lector, y su predisposición a acepta lo uno o lo otro, que en el escritor, y por supuesto en lo escrito.

Y  todo para presentar un panorama de la historia o historiografía (como ahora parece gustar decir al mundo culto) en el que se debaten varios enfoques relativos al estudio histórico, aunque fundamentalmente se funde en dos, que revela la polaridad de una ciencia humana dominada por dos enfoques que se pretenden científicos:

a.         Por la obra de Geertz, la antropología se ciñe a los hechos. Una amplia taxonomía de acontecimientos que se desarrollan en amigles o global, pero de carácter general.

b.         La historia es un conjunto de hechos relativos a determinados conjuntos y acaecidos en un corto espacio de tiempo, contados y reflexionados desde perspectivas de opinión. Un empirismo crítico donde sobre el hecho impera la opinión.

Así tenemos los "annalistas" y a los empiristas críticos. La primera tendencia alemana y la segunda, inglesa.

 

 

Luego, comienza a describir las nuevas tendencia en el estudio de la historia, con reflexión hacia la materia, es decir lo histórico.

La microhistoria como tendencia hacia la que se desliza la historiografía actual es una alternativa a las dos corrientes anteriores que han pugnado por la hegemonía durante el siglo XX. Puesto que el pasado es opaco y difícil de contar sin adoptar un punto de vista, la microhistoria por medio de un uso normativo y no descriptivo, consigue ángulos o parcelas de acercamiento a los hechos que una narración lineal de historia convencional es incapaz de incorporar, porque entre otra cosas espera opera desde la marginalidad hacia el núcleo, al contrario de la técnica usual del desarrollo o la sinopsis, que son expansivos.

La singularidad de los hechos contados por la microhistoria: generalmente biografías o experiencias personales de individuos involucrados en hechos de relevancia o que causaron alarma social, ha sido denunciado por los pensadores como recurso retórico y de trampa histórica porque carecen de perfil historiográfico, de finalidad estructural y las reflexiones o conclusiones no puede extraerse sino mucho tiempo después y tras haberse examinado un universo elevado de estos trabajos que ponen ante la mirada del lector personas o personajes de vida luctuosa o de biografía criminal o marginal. Ponen en primer plano experiencias extrañas o cuando menos rocambolescas, que se significan quizá como paradigma de aquello de lo que se hacen icono: un pedigüeño en concreto, actúa como catalizador individual de una generalidad de pedigüeño. Fulanito vivió de este modo, y por tanto  también la mayor parte de los que son como él.  Esto ha llevado a plantearse y discutir el tema de la relevancia en este tipo de práctica historiográfica, es su talón de Aquiles; porque ha de encuadrarse en la relevancia dada a priori (ejmpl la Revolución Francesa) o las descubiertas a posterior por la investigación. Este asunto se encuentra inmerso en un intenso debate.

La microhistoria ha puesto de relieve otras facetas: el no hecho. Es decir,, que los hechos acaecidos no le hicieron por necesidad, el flujo histórico no es unívoco, ni las cosas suceden por mor de un destino teleológico, sino que es el resultado materializad de varias posibilidades de las cuales ´solo una pudo ocurrir debido al carácter lineal del tiempo. Pero el análisis de estas posibilidades junto con la que se materializó y las consecuencias de ésta en función de las que no pudieron ser, a través de la construcción del denominado "no hecho" (Geoffrey Parker) desdibuja los contornos de lo hechos acaecidos y los transforma solo en posibilidades materializadas. Elaborar hipótesis alternativas bien fundamentadas ofrece una densidad (Geertz) a los hechos acaecidos que va más allá de la simple justificación como hecho consumado, que es lo que trata de hacer la convencionalidad de los estudios tradicionales.

Tampoco la microhistoria entiende en su interpretación de los hechos y su naturaleza" lo social ni el poder como un objeto dotado de propiedades definidas, sino como conjunto de relaciones cambiantes en el seno de configuraciones humanas en proceso de ajustes y adaptación constantes (Revel)-

Han confluido: la historia clásica, la filosofía del lenguaje,( instituciones económicas como normas establecidas sino como relaciones interpersonales sobre valores compartidos)

La discusión sobre la aportación del giro lingüístico apoyado en el segundo Wittgenstein y las categorías de Quine, fueron desarrollados por Skinner. Los actos de habla considerados como un determinado tipo de hechos, así como las palabras: de este modo, este entendimiento obliga a una comprensión más detenida de las intenciones de los autores y sus declaraciones.

Este recurso ha sido aceptado por los historiógrafos como de gran interese en la interpretación de los "hechos narrados". No así lo fue la interpretación de los hermenéuticos, para quienes la historia no es más que metahistoria, un conjunto de narraciones, figuraciones sobre la realidad, de la que solo existe como hecho indiscutible el "texto". Esta postura hermenéutica ha sido rechazada por los historiadores en cuanto postura ficticia e insensata, que se despreocupa de los hechos narrados para ceñirse al soporte, hasta de postura claudicante, que libera a los estudiosos de los hechos para ahorrarse su establecimiento por medio del argumento y la interpretación.

Por último, el constructivismo ha hecho que los historiadores recurran a la construcción de los hechos también sobre documentos contrastados de la vida social. Un hecho que ha revalorizado los actos judiciales archivados por su finalidad de establecimiento de lo s hechos probados, es decir, "actos de hecho convertidos en actos de derecho. Esto unido a la superación en los historiadores postmodernistas de su nihilismo inicial frente a los textos ha hecho que la nueva historiografía luche por establecer la nueva ciencia histórica con las herramientas asimiladas desde la antropología y la filosofía del lenguaje.

Es un artículo claro y bien pergeñado, que sitúa al lector ante un panorama alentador, aunque dialéctico, del estudio historiográfico: bien como ciencia de hechos consumados que hay que deconstruir para dar estatuto de hechos acaecidos, bien como historia de la historia, es decir como comentario narrativo en el estudio de los textos que intentaron en su momento explicar o completar los hechos acaecidos. Es de recomendable lectura para quienes estén interesados en acercarse a los textos históricos sin pretensiones eruditas, solo por con la curiosidad o el sano interese de saber más sobre los hechos que nos precedieron de los cuales somos herederos.

 


Tags: CEBRERO, comentario, Revista de Occidente, hecho, Gil Pujol, histórico

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