S?bado, 07 de febrero de 2009
Publicado por Curunir @ 13:17  | Rese?a
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Concebida como una alegoría del estado de sitio, o también de guerra; aunque trasmutando sus referentes obvios hacia lo sociológico en abstracto, hacia el absurdo de la lógica férreamente aplicada, hacia lo ontológico e incluso lo místico.

 

 

Personaje principal: el médico Roux. Representa al científico. La realidad se muestra a través de la razón aplicada a los hechos empíricos; rendirse ante la evidencia: la ineluctabilidad de la muerte, y la peste como vía inmediata que circunscribe su presencia a los destinos de todos los involucrados por ella. Este personaje es el que sobrevive entero. Su mujer muere, en el exterior, en otra ciudad y no de la peste: sucumbe a la falta de apoyo y asistencia del doctor.

 

 

Personajes secundarios:

·                   Terrou: el sin oficio. Periodista, mitad filósofo al que se le concede el honor por el autor de adjudicarle todas sus reflexiones sobre la peste y sus consecuencias. Última víctima, muere el mismo día en que oficialmente se declara erradicada la epidemia.

·                   Cottard: el matón. Recibe la libertad cuando se decreta el estado de aislamiento en la ciudad. Se vuelve loco cuando acaba la epidemia y es encerrado al final en una celda de aislamiento para dementes. Sano en el aislamiento colectivo, se vuelve loco para conseguir aislamiento individual.

·                   Peneloux: el cura. Figura en evolución, aparece en un primer sermón como portavoz de la versión oficial de la Iglesia tradicional (la peste es un castigo de dios). Oficialista, otorga a la maldad, la culpa y el pecado de los hombres, la aparición de la epidemia como castigo divino. Sus tesis son paulatinamente demolidas cuando asiste a la muerte de un niño (cruelmente descrita en todos sus descarnados detalles por el cronista), lo cual le hace experimentar un nuevo tratamiento y consideración de la enfermedad. Inmediatamente producida su evolución vital, el sacerdote muerte de peste pulmonar.

·                   Grand, es a la vez el retórico, el poeta y el funcionario (muy al estilo del artista del siglo XX). Es el diletante por excelencia que trabaja duramente en una sola obra, o mejor en una sola frase de la misma obra. Es atrapado por la peste, pero se curará de manera insólita, siendo a partir de esta curación cuando la epidemia empieza a remitir (¿un mensaje oculto o "subtextual", como dicen ahora los cursis? ¿Es para Camus la salvación de los artistas, de la condición que sean, el inicio de salvación de la humanidad entera?).

·                   También, más en segundo plano están el periodista que desea huir pero que nunca lo consigue (absurdo), atrapado en la ciudad por un extraño sentimiento de vergüenza, más poderoso que el amor por la esposa ausente en el exterior.

·                   No hay figuras femeninas, salvo en ausencia. La mujer de Roux y la del periodista. La primera muere, la segunda rescata a su marido de la vergüenza cuando la ciudad se abre tras la epidemia. También aparece al final la madre de Roux (en sustitución de su esposa, poniendo en relación esta conexión de parentesco, con la sucesión edípica tan característica en Camus, que recuerda el principio de El extranjero, cuya primera frase es "Hoy ha muerto mamá"). Su madre ayuda al médico a asistir a Terrou en sus postrimerías.

·                   Finalmente, el cronista, que resulta ser el propio Roux disfrazado, justifica su enmascaramiento en la tercera persona, por la necesidad de ser objetivo de la narración, y alejar así toda subjetividad, y elementos auto valorativos.

·                   El personaje se decanta así en una personaje colectivo configurada por todos los habitantes de Orán, la ciudad. Sus muertos apestados, y sus vivos liberados, vienen enmarcados por la muerte de las ratas (¿una alegoría?), las ratas de la peste, que mueren a centenares al principio como heraldos de la mortandad humana posterior. Aparece así la peste como paradigma de todas las calamidades humanas, especialmente la guerra, que había sido personificada por la vanguardia como un cuerpo lleno de ratas: "un millón de ratas grises", dice García Lorca en su Oda a Walt Witman.

 


Tags: CEBRERO, Camus, La Peste, reseña, Nobel, novela, literatura

Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 01 de febrero de 2010 | 19:00
?porque la peste dicen que es un castigo de dios?
?lo necesito saber para la escuela!
?es super urgente!
pasarmelo por el e-mail anda por favor
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