Martes, 20 de enero de 2009
Publicado por Curunir @ 22:04  | Comentario
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Se trata de una entrevista muy sui géneris, porque no se trata de la típica serie de preguntas y respuestas, transcrita a partir de una grabación realizada con el sujeto entrevistado, sino más bien un compendio de opiniones que se vierten en el curso de una conversación, en este caso, mantenida por el entrevistador que hace de narrador, con este teórico de la moral cuyos trabajos versan sobre la recuperación de los valores clásicos como la virtud y la moral y los faculta como posibles aún en los momentos en que el hombre se ve rebajado a vivir en ámbitos infrahumanos. Así destaca los actos denominados morales en situaciones inmorales, como los realizados por individuos deshumanizados por  tratos vejatorios y brutales en los campos de concentración nazis y en los gulags soviéticos. También parece fijarse en el asunto de la virtud entendida en el sentido clásico, como la ciencia o arte del modo de ser; lo que luego la moral religiosa, especialmente  la cristiana en sus cuatro feroces versiones, se encargó de suprimir del carácter humano.

La entrevista es dramática; y quiero decir con esto que el presunto transcriptor de la misma hace apuntes y acotaciones, y pone de relieve el lado humano del entrevistado, haciéndole copartícipe del continuo interrumpir de la persona de su hijo (al que se le supone  algún problema de salud, no especificado). Este niño aparece continuamente a lo largo de la entrevista, rebajando a lo trivial las ideas elevadas de su padre, quien contesta de manera muy general a las preguntas no demasiado concretas y para mi gusto poco certeras del entrevistador.

 

 

Se habla de manera muy académica de la virtud, de la moral, de los motivos personales y de la sociedad del riesgo, de los valores sociales, etc. Prefiere Todorov militar en el bando de Rousseau y de aquellos que consintieron partir de la bondad del hombre para construir sus sistemas de pensamiento; Camus, y los existencialistas sociológicos no ontológicos (no-Sartriano), como paradigma y consecuencia de los sistemas humanistas del siglo de las luces. Censura, por supuesto, a los del bando contrario, aquellos sobre los que se construyeron las sociedades liberales: desde Platón hasta Hobbes.  A medio camino se queda Kant, de quien recoge el imperativo categórico como ejemplo de moral formal universal, pero de quien rechaza el resto de la  obra por su intención universalista, debido a la desconfianza que en definitiva supone el hecho de partir de una esencia humana que requiere restricción para plantearse los problemas, sin la cual no hubiera sido posible llegar al imperativo categórico.

No me parece buena entrevista, en especial, porque el hecho de rebajar a lo trivial a la figura entrevistada tiene contrapartida en un cierto rebajamiento del mensaje que se supone que va a proporcionar. Si se trivializa el sujeto, ¿Cómo no va aquedar trivializado su mensaje? ¿qué trascendencia va a conferírsele al mensaje que emita un señor incapaz de dejar de jugar con su hijo ni siquiera durante el cuarto de hora o los sesenta minutos que dura una entrevista?


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