Domingo, 26 de octubre de 2008
Publicado por Curunir @ 19:55  | Ensayo
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LA VIDA DEL ESCUDERO MARCOS DE OBREGÓN

 

Veamos las noticias y los juicios que ofrece Alborg sobre esta obra de Vicente Espinel.

La obra fue publicada en 1618. Se caracteriza por la escasa picardía que recorre el libro. Los críticos actuales pretenden separarla de género. Lo primero que nos sorprende es la nobleza de sentimientos; no existen en esta obra los conceptos picarescos tales como la actitud amargada y anti heroica ante la vida, los sentimientos ruines, etc. Espinel intenta suavizar estas tendencias con bondad y comprensión, incluso lanzando a su protagonista al mundo para deshacer engaños y aliviar injusticias, a imitación de d. Quijote. Otra diferencia que separa a esta obra de la picaresca tradicional es que Obregón no es el protagonista de los sucesos que refiere, sino su observador.

Al comparar esta obra con el guzmán nos damos cuenta de que carece del comentario amargo y despiadado de Alemán. Espinel no era un hombre pesimista, todo lo contrario; por ello carece su obra del comentario moral y nihilista de los hechos que refiere. Notas a destacar: gran emoción por la naturaleza, perfumes de las flores. Escritura limpia y fresca, despojada de tópicos literarios, excita los sentidos.

Espinel escribió esta obra al final de su vida, de ahí quizá lo tolerante del carácter de su obra.

Sobre la ficción, realidad y autobiografía en el marcos de Obregón, tiene Garge Haley ideas de variados tintes. Afirma que Vicente Espinel presenta en el Marcos de Obregón su propia vida, aduciendo un carácter didáctico. Inventa para llenar las lagunas producidas en la memoria. En Marcos de Obregón, continúa Haley, confluyen la verdadera vida de su autor y la vida ficticia que le hubiera gustado seguir. Espinel le concede a Marcos la categoría de narrador, por lo que pasa a ocupar el puesto de escribiente. Espinel tomó su propia historia como materia prima de la novela.

Al conceder independencia nominal con la primera persona narrativa a la criatura de ficción, el novelista no debe mostrar ninguna conexión con el mundo arbitrario que ha creado ni romper la ilusión del punto de vista autónomo del yo ficticio. Marcos se identifica sin referencias que no sean las de su marco ficticio. Es autoconsciente y puede reflexionar y pensar, autoaconsejarse. Tan solo cuando hace referencia al “autor de este libro” nos da pistas para descubrir que también es consciente de que su historia es una ficción creada por alguien que no es él: aquí se violan los términos de esta autonomía del escudero. Marcos establece entre él y el autor una relación virtual a la realidad que descubre los mecanismos de la ficción ¿Quién era para Marcos el “autor de este libro”? no puede ser él mismo, porque sería anacrónico e ilógico presentarse como tal. Estas alusiones revelan conflictos básicos entre la estructura y la lógica de la narración.

La doble presencia del autor en su obra es frecuente en la literatura del XVII; pero en este caso la relación del autor y de su criatura no es de orden normal, ya que Marcos es totalmente consciente de ser el asunto de un relato. La ficción deliberada en Marcos es acompañada por una tensión hacia la autorrevelación. Es discutible en esfuerzo consciente por parte de Espinel. El conflicto entre el yo y el autor insinúa un elemento extraño en la ficción, sobre el que la misma historia no aclara nada. La obra no es coherente, porque depende de algo exterior a ella. Esta proyección innecesaria de la vida de Espinel sobre la de Marcos, siendo una reflexión adecuada sobre la propia, puede deberse a una deficiencia técnica. El “yo” es ambiguo: Espinel no permite a su criatura una existencia independiente. Marcos es consciente del control que sobre él ejerce el autor del libro.

La intención literaria del autor se debilita por su implicación vital en el asunto que por su naturaleza más íntima sólo sería coherente en manos de un novelista más experimentado. Marcos diferencia al autor de sí mismo no sólo hablando en 3ª persona, sino esbozando una biografía que no es coherente con el destino de la obra.

Marcos de Obregón es un híbrido de historia y ficción; elementos no sintetizados que no producen una ilusión coherente. Espinel, concluye Haley, usó esta ambigüedad a través del engaño con la verdad, obra como inversión irónica de un escritor autobiográfico que se complace contemplando su imagen. Pero su técnica no era tan perfeccionada como para llevar a cabo esa intención irónica.


Tags: CEBRERO, ensayo, novela picaresca, Marcos de Obregón, Vicente Espinel

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