S?bado, 25 de octubre de 2008
Publicado por Curunir @ 19:52  | Ensayo
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OTRAS OBRAS

 

Inmediatamente posteriores a la aparición del Quijote, aparecen obras de escaso valor literario, que lejos de actuar como epígonos de Alemán, se acercan a la línea satírica del El Buscón, sin llegar por supuesto ni tan siquiera a igualar a su modelo. Estas obras son dos: “La pícara Justina”, de Francisco López Úbeda, y “La hija de Celestina”, de Salas Barbadillo. En la consulta a HCLE no he conseguido extraer ni una nota, pues no aparecen reflejadas ni tan siquiera en el apartado destinado al panorama; estas notas breves pertenecen a lo que sobre estas obras aparece en el manual de Alborg.

Publicada en 1605, La pícara Justina se supuso que debió escribirse años antes, debido a su estilo arcaizante y a la mención de personajes del siglo XVI por entonces casi olvidados; aunque esta opinión se ha puesto actualmente en entredicho.

Se discute su autor, a la obra se le dieron varios padres durante los siglos pasados; pero al confirmarse la existencia de un López de Úbeda en Toledo por las fechas en que salía La Pícara, se ha aceptado, desde principio de este siglo, la autoría de éste. Bataillon además niega que la obra fuera escrita años antes a 1605, y se basa en unas palabras de Mayans relativas al estilo de la obra para decir que ésta fue escrita por un autor barroco.

Es una obra muy deficiente tanto en la construcción novelesca como en el interés humano, poco amena, pobre de invención y estilo enrevesado y absurdo. Lo más destacable si cabe, es su inagotable caudal de dicción picaresca. Por lo demás, nada. Libro de hablista más que de estilista, hay que leerla por partes y el mérito, si lo tiene, hay que buscarlo a nivel documental.

La hija de Celestina, escrita por Salas Barbadillo, escritor madrileño, cortesano, hombre de su tiempo, fue publicada en Zaragoza en 1612. Esta obra acepta a la mujer en el mundo de la picaresca, después de haber sido introducida ésta en el acervo del pícaro por la Pícara Justina. Es un relato ágil y ameno, con episodios variados, prosa fluida y acomodada al tono de la narración.

Elena sigue los pasos de su madre en su trabajo como alcahueta, es un personaje lleno de simpatía y animación, de gracia y belleza.

La novela termina trágicamente, al ser ajusticiada la protagonista por haber envenenado a su rufián: final que la ejemplaridad parecía exigir.

Tras el paréntesis que supuso la aparición y éxito del Quijote y siguiendo la línea cómica del Buscón aparecen obras que intentan conectar con el origen del género; pero que se desvían inevitablemente del modelo inicial por motivos de gusto y distancia cronológica hacia otras formas narrativas. Una obra de este tipo es: La segunda parte de Lazarillo de Tormes, de J. de Luna, de carácter anticlerical.

El uso de la primera persona o voz autobiográfica va prescindiéndose o sustituyéndose por otra voz ficticia que corresponde siempre a una persona de moral aceptable y de costumbres rectas que avala con su condición de persona honesta los comentarios morales del autor sobre unos relatos no problemáticos y externos a unos sucesos. Esta novedad la aportan:

1)     La vida del escudero Marcos de Obregón, de Vicente Espinel.

a.    Estructura narrativa próxima a la novela de aventuras bizantina.

b.    Autobiografía disfrazada de idealizada del autor en una mezcla de historia y ficción sin límites claros.

2)     El donado hablador, de Alcalá Yáñez.

a.    Se explota por medio del recurso del diálogo un aspecto implícito de la configuración del pícaro: su incontinencia verbal y crítica.

El rasgo común de estas dos obras es que en ambas el protagonista es honesto y de ideología conformista y aburguesada. Vamos a detenernos un momento en una de estas obras

Tags: CEBRERO, ensayo, novela picaresca, obras

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