Jueves, 23 de octubre de 2008
Publicado por Curunir @ 21:08  | Ensayo
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5.- EL BUSCON

El Buscón de Quevedo es una de las novelas picarescas más famosas y a la que rodean problemas no poco arduos. A saber:

ü     Edición princeps sin permiso del autor.

ü     Circulaban tres manuscritos, dos de ellos originales: el 1603 – 04 y otro de 1612-14.

El Buscón está directamente influenciado por el Guzmán, aunque no participa de su espíritu: le falta el compromiso moral, tiene el final abierto y una concepción de la aristocracia militante.

INTERPRETACION Y VALORACIÓN

La crítica está dividida en dos tendencias opuestas:

1)     La intención del autor es perfilar a un desarraigado social, maleado por el ambiente y acongojado por sus complejos anímicos. Sería siempre un intento serio. Es opinión de los hispanistas anglosajones. Uno de estos críticos es Maurice Molho, el cual opina que el buscón es un libro concebido para dar al grupo hegemónico, la aristocracia, la conciencia de su dominación. En él se exponen dos proyectos:

a.    Identificar a Pablos con un estatuto de pícaro. Separación rigurosa entre honor y antihonor, nobleza e ignominia, Don Diego coronel y Pablos de Segovia.

b.    Condena de toda la sangre abyecta. Apostilla contra la pretensión del pícaro de salirse de su estado. Denuncia las costumbres ascensionales que ha llevado a la gente de poco pugnar por llegar a la nobleza. Esto se escribe en el mismo título de la obra: “Vida del Buscón llamado don Pablos”. Un buscón es un truhán que no tiene derecho al “don” (título aplicable sólo a los caballeros. Pablos: la “s” denunciaba pobre plebeyo).

                                                                                      i.     En esta perspectiva el Buscón es todo lo contrario al Guzmán y al Lazarillo. Mientras Guzmán pasa por un suplicio como alegato a favor y derecho a la regeneración y a la igualdad de los justos, Pablos de Segovia no cobijará en su interior más que quimeras, sueños triunfalistas de una sociedad estamental en crisis que veda, por esto mismo, todo paso promocional de un estamento a otro.

                                                                                     ii.     En lectura superficial: El Buscón como utopía, como mundo señorial que se protegiera de la ascensión de los pícaros. Todos los intentos que hace el pícaro para huir de su estado son reconocidos y castigados. Esta lectura hace del libro una injuria lanzada al pícaro por un rabioso aristócrata.

                                                                                   iii.     El Buscón describe dos jerarquías sociales superpuestas:

1.    La de la sociedad estamental: en la cúspide, la nobleza hereditaria; cuyas bases son el linaje y el nacimiento.

2.    La de clases: potencia económica en donde el poder pertenece al que dispone del instrumento de presión que es el dinero.

                                                                                 iv.     Puede darse el caso de nobleza sin potencia económica (Toribio), o que tiene el dinero y suscite una potencia prestada (don diego) emparentada con la nobleza. Las dos jerarquías son falsas. La del dinero, porque no es institucional ni jurídica ni conforme con la ley de los estamentos; la de los estamentos, porque no es real ni conforme con los imperativos económicos del momento.

                                                                                   v.     Conclusión: el Buscón se ha escrito para decir ese desierto dominado por caballeros chirles sin dinero, y por esos judíos advenedizos, en donde no hay lugar más que para pícaros que, ascendiendo, se encuentran con otros pícaros que les han precedido en su carrera.

                                                                                 vi.     Y termina Molho diciendo que en el Buscón la problemática picaresca ha cambiado de eje: en el Lazarillo y en el Guzmán el problema que se suscita es el de su propia persona, el individuo paradigmático que se ofrece a la reflexión del lector. En el Buscón, sin embargo, el problema no es de un personaje, sino de una sociedad cuyas estructuras básicas se problematizan a partir del instante en que el linaje – fundamento de la jerarquía estamental: noble/plebeyo – se ve minado por la variante fortuna/pobreza, de manera que el estatuto personal de cada uno se hace aleatorio y se introducen el desorden y la trampa en el campo social: el mundo todo es máscaras, todo el año es carnaval.

2)     Definir la obra como un sensacional despliegue de ingenio, aunque muy deficiente en la construcción novelística, profundidad de los personajes y coherencia narrativa (Lázaro y Rico). Definición que desplaza el estudio de esta obra al plano artístico al plano del verbo que es el que refleja la inestabilidad de lo real y el carácter engañoso del pícaro. Si bien es un intento serio, nada profundo.

Ampliando este punto, vamos a detenernos en la explicación resumida que Lázaro Carreter hace sobre esta obra. Comienza aclarando que el Buscón es un libro de ingenio y no un libro de burlas, aunque ambas cosas existan; hay burla de la humanidad extravagante fuera de la convención, la ley y norma que el autor respecta.

Domina en el Buscón la burla por la burla misma, reflexivamente lograda, que  no se dirige al objeto sino que parte de él en busca del concepto. El perfil novelesco del libro es sólo un maco, dentro del cual el ingenio de Quevedo alumbra una densa red de conceptos. Vacía toda intención no ingeniosa para lanzar sobre todos sus puntos los recursos de la agudeza.

No hay organismo: Quevedo no tiene el genio del constructor, sino el arma de la anécdota. Pero una anécdota cerebral, una anécdota creada estéticamente: el buscón es una novela estetizante. Cualquier hecho, abstrayendo su contenido y alejándolo de nosotros, es material idóneo para el concepto, para el intelecto.

Parker afirma, en contra de la opinión de lázaro de ver la trama y caracterización de la novela como un pretexto para dar rienda suelta al ingenio, que ésta es un organismo trabado: esta traba consistiría en una actualización del pasado por el presente y por el futuro: el protagonista quedaría atrapado.

Alborg, aunque sigue al pie de la letra la explicación de Lázaro, considera la novela como un libro de burlas y de ingenio, sin compromiso social y moral: todas las críticas son lanzadas contra estamentos respetados o contra personajes tópicos que desempeñan empleos humildes; pero sin finalidad moral alguna. El Buscón puede considerarse, desde este punto, más un libro de ingenio que de burlas, aunque este ingenio no tenga más finalidad que la de producir risa a través de la burla. La finalidad de la novela es puramente literaria. La peculiaridad de esta novela, frente al Guzmán y el Lazarillo consiste en la falta de protesta social y didactismo.

Quevedo utiliza el Buscón para reírse despiadadamente del hombre, en quien no cree; por eso, el paisaje permanece como fondo neutro del cuadro, sin más función que el enmarcar las siluetas humanas. Estas, aunque caricaturizadas, alcanza en el Buscón individualidad propia, distinta de la encarnación de ideas o clases sociales o categorías humanas: debajo de estas caricaturas existe el hombre.

Concluye Alborg concediendo al Buscón y reconociendo en él todas las formas de la literatura conceptista y proponiendo a la obra como una de las más características de este estilo literario.

Sobre la interpretación y valoración existen estudios posteriores, escarceos no reflexionados debida y suficientemente que intentan dignificar la obra estableciendo una relación entre personaje y autor-

Lo más nuevo a este respecto es la opinión de Cros, que encuadra al Buscón dentro de una estética carnavalesca donde se denigran los intentos del protagonista de cambiar de estatus (ascenso social como exponente ficticio de una realidad).

 


Tags: CEBRERO, ensayo, novela picaresca, Buscón, Quevedo

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