Martes, 21 de octubre de 2008
Publicado por Curunir @ 21:04  | Ensayo
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LAS RAZONES PRINCIPALES DE LAS PARTES DISCURSIVAS

Constituyen una forma de expansión.

Son complemento necesario y orgánico en la acción novelesca: una manera de enlazar “la definición con lo definido”, lo particular con lo universal.

CUALIDAD Y FUNCIÓN PRINCIPAL DE LAS REFLEXIONES.

Existen en el Guzmán tres clases de reflexiones:

1)     LIGADA A LA TRADICIÓN retórico-didáctica, refleja el pietismo popular. El autor y el lector están en un mismo plano. El discurso tiende a automatizarse, generando un lenguaje estandarizado, redundante.

2)     Constituida por la filosofía pesimista y nihilista a veces con conexión precaria con las éticas y principios cristianos.

3)     Contradicciones:

a.    Internas: entre una parte y otra de la reflexión.

b.    Externas: con respecto a la acción novelística.

Estas contradicciones revelan el propósito camuflador del autor.

La función de las reflexiones pietistas: encubrir las otras reflexiones que no concuerdan con el dogma católico, de aquí que la técnica de amplificación se acerque a la técnica de dispersión con la misión de despistar.

Existe un patrón cuando se trata de la ética y principios cristianos:

1)     Cuando las referencias se hallan entremezcladas en la acción novelística, siempre hay que un rasgo ambiguo o desacralizador.

2)     Cuando forma parte preeminente del discurso, destacan por su ortodoxia y piedad.

La técnica de inversión: nos permite ver el sentido de la ambigüedad de las contradicciones del Guzmán: “hay siempre un cuchillo que se esconde tras sus palabras”.

Por ello, el tema de la conversión conviene ponerlo en tela de juicio: no conviene aceptar buenamente la verdad.

El tema de la memoria: la memoria, según Bergson, es relacionar el pasado con el presente por contigüidad y semejanza. Es el motivo principal que mueve a las novelas autobiográficas y pseudobiográficas. En el Guzmán esta relación se halla en la base de la técnica narrativa, al yuxtaponer un acontecimiento del pasado a reflexiones del presente, establece una contigüidad temporal entre pasado y presente. El rasgo de la contigüidad está expresado de muy diversas formas, por lo que impide situar al Guzmán en una categoría definitiva. Esto explica el carácter proteico de la obra.

Conciencia conflictiva

La prueba, dice Brancaforte, nos la ofrece un examen del papel del pasado en la vida del protagonista – narrador y la técnica de la anticipación d sucesos futuros, que se convierte en un sistema. Porque la conciencia del ser emerge de la tensión entre movimiento hacia el pasado (retention) y la proyección hacia el futuro (protensión).

Enfocar el problema de la estructura desde la perspectiva del narrador nos da el siguiente resultado:

El “yo” es empujado hacia el pasado y proyectado a su vez al futuro.

La identificación o repudio del “yo” presente por el “yo” pasado, sin integración visible.

El  punto crucial de interpretación, una vez visto lo anterior es: juzgador si el “yo” del pasado predomina en los capítulos finales del Guzmán. Si esto fuera así, vaciaría el sentido de la “conversión”.

Explica a continuación Brancaforte estas tesis. Desarrolla primero el sentido del ir y venir de la conciencia desde el punto de vista estructural. Dice que, en el nivel estructural de la obra existe un vaivén de conciencia, por una atracción y repulsión al mismo tiempo del yo presente por el yo pasado. Este movimiento corresponde al modo de reaccionar de los lectores y estriba den el narrador, que actúa como juez- penitente. El protagonista – narrador como juez se sitúa en un plano de superioridad y fustiga al lector contra los vicios del mundo como penitente, en plano de inferioridad que busca conmiseración para sí mismo y las miserias humanas.

La actitud ambivalente juez-penitente acerca al Guzmán a la novela confesional moderna. Diferente a las novelas confesionales de S. Agustín y Malon de Chaide, los cuales persiguen un fin sin direcciones contradictorias, que el deseo del autor de trazar el camino desde el pecado a la luz y amor divinos. El valor literario y la voluntad de impresionar al lector quedan en un segundo plano. La relación entre el yo y Dios es necesaria: mientras en las Confesiones de S. Agustín, dios es parte íntegra de la narración, el hipotético V. Merced del Lazarillo es un receptor virtual que no cambia el curso de la narración: al secularizarse la confesión, la relación entre el yo que confiesa y el receptor de la conversión se convierte en técnica literaria.

El Guzmán se sitúa en un momento crucial en el proceso que apunta al deseo del lector como medio, por parte del narrador de encubrirse y descubrirse al mismo tiempo. A que propios vicios yuxtapone los de la sociedad: él es uno más. En el proceso que revela sus vicios, el protagonista-narrador del Guzmán descubre y critica los vicios de todos aquellos que observan este alarde.

Finaliza su exposición Brancaforte dando cuenta de algunas técnicas narrativas empleadas en el Guzmán que muestran la actitud contradictoria y ambivalente del narrador-protagonista:

1)     Desdoblamiento

2)     Ironía

3)     Lenguaje equívoco.

4)     Retorcimiento sintáctico.

Estas técnicas para tal fin son análogas a as de la novela moderna. Esta contradicción nos hace suponer, finalmente que ello es debido a la dificultad que tiene el protagonista de comprenderse a sí mismo y la imposibilidad (por culpa de la sociedad) de revelarse como quisiera.


Tags: CEBRERO, ensayo, novela picaresca, Guzmán de Alfarache, Mateo Alemán

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