Lunes, 20 de octubre de 2008
Publicado por Curunir @ 21:01  | Ensayo
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ESTRUTURA Y CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE CONSTRUCCION

Al ensamblar la narración con el discurso a fin de demostrar dogmáticamente el determinismo de los actos humanos, estamos ante una estructura e confesión, miscelánea y sermón.

Contiene técnicas retóricas. Con ellas conmueven a convencer al lector de los temas tratados de los cuales destacan; la justicia y la misericordia, según la administración adecuada de la caridad (Cros).

En la novela está el espíritu de reforma e innovación.

La biografía de alemán es afín en ocasiones con la de su criatura ficticia Mc Grady).

La intencionalidad es entretener. Contiene cuentos, facecias de orígenes folklóricos o literarios.

Estilo adornado con tropos y figuras de acuerdo con el uso de la época (Davis).

Edmond Cros, analizando el estilo de la novela, considera al concepto retórico del “affectus” como el más importante de los elementos estructurales del guzmán: porque en él, como primera impulsión, se origina el devenir de la creación.

Partiendo de esta idea, Cros analiza los procedimientos que emplea alemán para conseguir el “Affectus”. Este aspecto, dice, lo consigue mediante el recurso de la amplificación; ya que esta requiere a los sentidos y a la imaginación. Para solicitar a la imaginación es preciso pintar todas las circunstancias adjuntas a la cosa, para actualizarla mejor.

A continuación analiza el sistema de los afectos del guzmán:

a)    Admiración- repulsión: se encuentran en las expresiones principales del elogio de la bondad de Dios y de la vida poltrona.

b)    Contriciones- Sentimiento: el primero se lamenta de las locuras y los errores; el segundo se duele de su ingenuidad, de las tropelías que le hacen otras personas sin él haberlas sospechado. En ninguno de los casos Guzmán analiza las cosas desde el punto de vista moral; se contenta con seguir las consecuencias perjudícales de sus obras. Así se destacan dos tiempos en la obra; el entonces, que corresponde al sentimiento, y el ahora, que corresponde a la contrición.

c)    Compasión-egoísmo: por una parte a denunciar la condición triste de los pobres, y por otra, a condenar a los pudientes.

d)    Indignación- resignación: a partir de la crítica a la sociedad; o a partir de consideraciones morales y cristianas.

e)    Temor- esperanza: uno con el tiempo de entonces; otro con el tiempo de ahora.

Concluye Cros su estudio de los afectos, diciendo que el sistema de los afectos se define en base a tres antítesis:

1)     Admiración – repulsión.

2)     Contrición – sentimiento.

3)     Compasión – egoísmo; indignación – resignación.

El resto de las antítesis se deducen del terceto en tanto domine un elemento u otro.

Estudiando la construcción del Guzmán, Francisco Rico asegura que esta parte de la idea de desgarro íntimo, tema que se desarrolla a lo largo de toda la obra. Este desgarro íntimo apunta hacia la conversión final. Este es el principal hilo conductor de la novela que los sucesivos episodios nos va mostrando precisamente el desdoblamiento, el conflicto interior de Guzmán, los sucesivos tropiezos y los continuos arrepentimientos de su persona.

Este desgarro se verifica en tres planos:

1)     Definir el talante personal.

2)     Formulación lingüística.

3)     Portador de una doctrina.

Los tres planos convergen en la coyuntura de la conversión. Los tres explican desde la ficción la existencia y el carácter del libro:

En lo humano: el desgarro es fruto de una conciencia vigilante, para pedirse cuenta: redactar la autobiografía responda a un acto de introspección.

En lo estilístico: la segunda persona que refleja el desdoblamiento de Guzmanillo reaparece en boca del Guzmán autor para designar al Guzmán actor: esto propicia un diálogo a través del tiempo. El converso reflexiona sobre las fortunas del pícaro, como cuando un yo dl pícaro reflexionaba sobre otro yo.

En lo doctrinal: el desgarro del personaje nos anuncia su arrepentimiento último: se comprenden los sermones de un Guzmán que ha decidido ponerse del lado del bien, y por lo mismo, en acto de contrición; no duda, pues, en pintarse malvado y echar sobre sí desgracias, desaires y ridículos.

Benito Brancaforte en su edición del guzmán comienza definiendo a la novela: ambigua; y continúa explicando que definir estas ambigüedades no resulta fácil dado que la forma proteica de la obra impide determinar su estructura. Forma proteica: implica transformación, movimiento: tiene muchas formas y no puede ser específicamente identificado con ninguna. Su idea es emplear el mito de Sísifo como instrumento crítico para explicar la forma proteica del Guzmán.

El mito de Sísifo es el paradigma de la obra, porque el análisis de su función permite ver las relaciones entre la estructura circular del guzmán y la estructura mental del narrador – protagonista; entre el simbolismo del mal y el sentido de culpabilidad en Guzmán; entre su huida ante la sociedad y su voluntad de participación. El objetivo de esta idea es buscar a través de la interpretación de la obra, las razones plausibles que expliquen las profundas contradicciones que se hallan en ella.

El lenguaje es la base para saber lo que significa el Guzmán, cómo ver su ambigüedad y qué diferencia existe entre la denotación y connotación, anunciación y manifiesto en su lenguaje. Todo esto con el objetivo de reconciliar la discrepancia entre la visión desoladora del mundo, con los hombres atacándose unos contra otros y la del amor cristiano que se supone anima al personaje que cuenta su conversión.

Por el mito de Sísifo intenta demostrar Benito Brancaforte la conexión entre las formas novelísticas y la temática del Guzmán. Esto revela la tragedia de la condición humana, de dos formas:

1)     Ve que el gasto de energías es inútil.

2)     No puede salir de donde está: no hay movimiento.

Aclara que esta visión es distinta del concepto de desengaño: ver las cosas despojadas de su apariencia. Esta en sí, es una visión optimista: el mito de Sísifo es una visión pesimista, ya que incluye otra cuestión.

El desengaño de Sísifo se opera en dos tiempos:

1)     El desengaño propiamente dicho: toma conciencia de la diferencia que hay entre los esfuerzos y los resultados.

2)     El cinismo: el castigo consiste en la repetición del mismo movimiento y el mismo camino.

Aclara que estas dos etapas se corresponden grosso-modo a la 1ª y la 2ª partes del Guzmán.

El movimiento caótico y confuso responde a una lógica muy coherente que confirma el ritmo de Sísifo. Uno mismo número de libros está dedicado a las andanzas de Guzmán por Italia y por España: tres para cada uno.

El esquema del movimiento espacial/geográfico coincide con el movimiento psicológico/temático. Guzmán va a Italia para conocer su sangre; allí es repudiado por sus parientes y luego ejecuta la venganza.

La galera es una mediación importante en la construcción del Guzmán:

GALERA 1ª: Se identifica con la desilusión de Guzmán al llegar a Génova: la ida.

GALERA 2ª: Se identifica con la venganza de sus parientes y el fracaso de su aventura italiana: la vuelta.

GALERA 3ª: Representa:

1)     Reflejo del sentimiento de culpabilidad de Guzmán.

2)     El instrumento de expiación.

Es la galera de la salvación: símbolo de ambigüedad; porque la salvación en sentido espiritual no tiene necesariamente que corresponderse como salvación en sentido material, como la novela hace.

La estructura circular del Guzmán aclara la cuestión de la forma abierta o cerrada de la novela; porque el final del guzmán no puede interpretarse como conclusión formal, ya que hay una explícita promesa de continuación: Guzmán no muere, está disponible para seguir sus andanzas, cualesquiera que fuesen. La conclusión es clara: la novela es de forma abierta.

El final abierto coincide con la integración social de guzmán, que puede definirse como trágica, ya que logra su libertad a cambio de la muerte de sus amigos: muy distinta de la integración irónica que coincide con el final abierto de Lazarillo (“en la cumbre de toda fortuna”), o en la imposibilidad de integración que coincide con el final abierto del Buscón. El final del Guzmán se halla a medio camino del Lazarillo y del Buscón.

Es difícil hacer una separación tajante entre la 1ª y 2ª partes que corresponda las etapas de Sísifo, porque el narrador- protagonista, al intervenir frecuentemente con sus reflexiones enjuiciadoras, desde el presente, crea una dislocación en el tiempo narrativo. Esto hace que los acontecimientos no sigan el desarrollo psicológico del protagonista – narrador, sino que pasan filtradas por la mente del narrador – protagonista.

Sobre el hecho mismo de las posibles interpretaciones del texto, separando algunos críticos el puro relato de las digresiones morales, Brancaforte rebate diciendo que, dada la tensión existente entre los dos bloques narrativos y puesto que (basándose en F. Rico) Alemán juzgó conveniente para sus intenciones integrar los discursos morales en la acción tanto una parte como la otra pertenece a la ficción: el Guzmán en su totalidad pertenece a la ficción; en él no cuenta por un lado Guzmán su vida y por otro Alemán juzgando y sermoneando. El propio Alemán llama a su libro “poética historia” y “fábula”.


Tags: CEBRERO, ensayo, novela picaresca, Guzmán de Alfarache, Mateo Alemán

Comentarios
Publicado por natalia restrepo maya
Lunes, 24 de octubre de 2011 | 2:41

estoy interesada en saber mas de la sociocritica de edmond cros, incluyendo su biografia, si tienes informacion reciente de este estudioso de la literatura por favor enviala a [email protected] GRACIAS!