Jueves, 18 de septiembre de 2008
Publicado por Curunir @ 21:35  | Cuestionarios y temas
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3-.  Galileo y la génesis de la ciencia moderna.

Galileo Galilei: su vida y sus obras

Nació en Pisa el 15 de febrero de 1564.

Estudió matemáticas con Tartaglia, el célebre inventor del método de resolución de ecuaciones de tercer grado.

Fue profesor de matemáticas en Pisa en 1589 donde escribe De Motu

Fue docente en Padua durante 18 años, desde 1592 hasta 1610.

Estudia a Copérnico y a Kepler, y abraza la teoría copernicana, frecuenta los ambientes culturales paduanos y venecianos. Se casa con marina Gamba, de quien tiene tres hijos.

Publica en 1606 Las operaciones del compás geométrico militar.

Al tener noticia en 1609 del anteojo, lo construye por su cuenta, lo perfecciona, se atreve a dirigirlo in superioribus y consigue los magníficos descubrimientos astronómicos expuestos en el Sidereus Nuncius de 1610. Se convirtió en personaje célebre

Entre 1613 y 1615, escribe las famosas cuatro Cartas copernicanas sobre las relaciones entre ciencia y fe.

Acusado de herejía es denunciado al Santo Oficio, fue procesado en Roma en 1616, y se le prohibió enseñar o defender de palabra o por escrito las teorías incriminadas. Polemizó con el jesuita Orazio Grassi y de estas surge el Ensayador publicado en 1623. Este año sube al papado su amigo Maffeo Barberini como Urbano VIII, así puede escribir Galileo más desahogadamente el diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo con la más acérrima defensa del copernicanismo, que le lleva a ser procesado por segunda vez en 1633, es condenado y obligado a abjurar. Se le conmuta la prisión perpetua por el confinamiento en su propia casa.

En la soledad de Arcetri Galileo escribe su original Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias publicados en Leiden en 1638. En Arcetri tuvo el consuelo de verse asistido por Sor María Celeste (su hija Virginia), quien muere en 1634, dejándole desconsolado y sin ganas de vivir. Aún así se recobra y se dedica a la ciencia y escribe sus grandes Discursos. Ciego y machacado de males durante los últimos años de su vida, muere la noche del 8 de enero de 1642.

El anteojo

En 1597, en una carta dirigida a Kepler, Galileo afirma haberse adherido a la doctrina de Copérnico, y cuando en 1609 dirige su anteojo hacia cielo, Galileo comienza a acumular toda una serie de pruebas que, por un lado asestan un golpe decisivo al sistema aristotélico- ptolemaico de explicación del mundo, y por el otro, eliminan los obstáculos que se oponían a la aceptación del sistema copernicano, brindándole a éste un sólido respaldo.

En la primavera de 1609 recibe la noticia de que un flamenco había fabricado una lente que acercaba los objetos: Galileo prepara un tubo de plomo y coloca dos lentes en sus extremos. El 25 de agosto de 1609, Galileo presenta este aparato, como invención propia al gobierno Veneciano; se genera entusiasmo y se le aumenta a Galileo su retribución anual. La invención del anteojo no es un episodio relativamente admirable en sí è es el hecho de que Galileo haya introducido el anteojo en la ciencia, utilizándolo como instrumento científico y concibiéndolo como potenciador de nuestros sentidos, eso es lo interesante. La filosofía medieval había ignorado las lentes para anteojos como objetos para enfermos, ancianos o para trucos de feria. No se confiaba en las lentes por prejuicios arraigados en la cultura académica y eclesiástica con respecto a las artes mecánicas. La grandeza de galileo en relación con el anteojo está en haber superado toda una serie de obstáculos epistemológicos, de ideas que vetaban otras ideas y nuevas investigaciones. Los militares no se habían inmutado ante la novedad y el público cultor no sintió ninguna confianza en el anteojo: contemplar el cielo con el anteojo era para la mayoría de los sabios de entonces un acto irrazonable.

Cuando Galileo ve que en la luna hay montañas y valles, enseguida comprendió que podía desencadenarse una ofensiva sin precedentes en contra de los peripatéticos. Convierte el anteojo en elemento decisivo para el saber dejando de ser un simple aparato sin significación: pensó que potenciaba nuestros ojos.


Tags: CEBRERO, Galileo, renacimiento, revolución científica, temas, filosofía

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