Domingo, 07 de septiembre de 2008
Publicado por Curunir @ 20:42  | Rese?a
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La novela ganó el premio Goncourt de 1916.

 

 

Se trata de un novelón (más de trescientas y pico de páginas de letra apretada) del tipo testimonio bélico.

 

 

La obra nos sitúa de lleno en la trincheras  en un lugar innominado del centro norte de Europa. La primera parte es una sucesión de escenas que nos muestran la vida cotidiana en las trincheras cuando la guerra se contrae a simples e inofensivas escaramuzas. Los personajes van siendo introducidos en función de sus quehaceres por medio de inacabables diálogos cuyo fin no es otro que una descripción de escenas.

Estas escenas van sucediéndose tediosamente a lo largo de más de la mitad del libro: vida normal, permisos, comidas, escapadas heridos, fiesta, fango: lo normal en este tipo de relatos. Comparación con quienes no están en el campo de batalla, pero sin denar caer, por el momento tonalidad reflexiva alguna.

 

 

Es cuando, so capa de llevar a un herido a través del campo de batalla hasta el puesto de socorro más cercano, estalla la ofensiva y en la acometida, comienza a desfilar por las páginas toda suerte de horrendas descripciones de la muerte en batalla, cuerpos reventados, esqueletos diseminados y una acumulación de horrores causados por la violencia del ataque, que deja abatido y exhausto al lector.

La obra se subtitulaA historia de una escuadra. No hay tal historia, pues lo único que va encontrando a lo largo de su deambula por el campo de batalla el autor-narrador es a dichos compañeros reventados, acribillados, sencillamente muertos sobre el fango o bajo el agua de los charcos.

 

 

El final de la obra es una larga disertación sobre la inutilidad de la guerra y una apología del pacifismo, que ya en la tragedia griega viene más escueta y mejor expuesta. Es lo peor de la obra, pues parece que toda ella se ha encaminado o encontrado su pretexto para llegar a la susodicha tesis. Es una obra demasiado larga y algo aburrida. La tesis final es interesante pero ya sin fuerza hoy día. La concesión del Goncourt es natural: casi un diario de batalla en tiempos de guerra. En este sentido es más poética y trágica La llama en el puño de Malherbe que trata del mismo asunto.


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