Lunes, 18 de agosto de 2008
Publicado por Curunir @ 19:32  | Rese?a
Comentarios (2)  | Enviar

Voy a realizar una reseñita de La condición humana , novela de André Malraux, ganadora del Goncourt de 1938.

El comentario inicial que puedo hacer es que  no he encontrado en ella signo de calidad que la avale, no ya como ganadora del Goncourt, pues sabido es que este premio lo ganan muchas novelas mediocres o llanamente malas, sino como obra merecedora de la fortuna literaria que ha obtenido.

Creo que dicha fortuna puede deberse a la justificación que realiza de la revolución comunista (localizada en la China premaoista, pero perfectamente extrapolable a cualquier otro país, dado el carácter internacional que caracteriza al material político soviético).

La acción principal de casi toda la obra se desarrolla en Shanghái, en varias jornadas  previas del acceso del Chang Kay Chek al poder, tras el golpe de estado del 27.

 

Por otro lado, está el funcionario francés en Hontawn, Ferral, (antes de ser Hong Kong). Están también los personajes mas o menos comparsas, o que hasta la presente no han desarrollado aun su potencial, la china May, los compañeros revolucionarios de Chen (el revolucionario de corazón, el fanático) los Gisors, padre (que ahoga las penas en opio) e hijo (Kyo), el revolucionario de convicción, el cerebral, y aquellos arrastrados por las circunstancias y por las acciones de los anteriores, Katow y Hemmelrich. También en el bando francés,  el emisario entre pícaro y mafioso, barón de Clappique, típico individuo que pretende enriquecerse con el manejo de l as circunstancias.

 

 

El hecho de que gran parte de los personajes que dinamizan el argumento sean chinos hacen que la lectura de las acciones y pensamientos de estos personajes pudieran prometernos la sensación de encontrarnos ante un mundo actancial desconocido para una mentalidad occidental; sin embargo, esta circunstancia no se da. En ningún momento transmite el texto la sensación de que estemos ante personajes o personas chinas, sino ante europeos. A mi juicio, no consigue Malraux "orientalizar" los sentimientos de estos personajes.

La novela arranca con un acto terrorista, un asesinato a sangre fría llevado a cabo por un activista comunista (Chen) sobre un político antagonista (militar), todo en la noche del 21 de marzo de 1927, cumpliendo órdenes precisa del partido comunista chino. A partir de este hecho, que de algún modo condiciona al personaje, envalentonándole y proyectándole hacia su propia destrucción, se condiciona el resto de la obra, que intenta contar los previos al asalto al poder de los generales chinos, desarrollada en forma de escenas cortas y cinematográficas en pocas jornadas subsiguientes.

La idea que parece perseguir a la mayor parte de los personajes chinos es adquirir la condición humana a través del propio sacrificio, matando al enemigo o muriendo en el acto de intentar su muerte. Chen es el más extremista, pues intenta en un acto desesperado y desconcertante, convertirse en una bomba humana, y saltar al coche del general Kay Chek y morir matando. Pero su intento frustrado condiciona otras vidas de compañeros del partido que se ven irremediablemente arrastrados hacia la detención y la muerte, siendo represaliado la mayor parte de los que no se suicidan con cianuro en la cárcel.

 

 

 

Por otra parte está el aspecto pragmático de la potencia colonial, en este caso Francia. Cuestión que se describe por medio de la actuación del funcionario Ferral, quien negocia una especie de componenda comercial con el futuro dictador a cambio de buenos contratos en la futura nación. Esta clase de condición humana a la inversa, involucionista, que negocia siempre con los vencedores, tan propia de las potencias coloniales, es destacada en la novela en la séptima parte, final de la obra, que sirve de epílogo, donde se negocia con los banqueros franceses, y con el estado francés, las obras de reconstrucción de la futura China, con sus futuros nuevos gobernantes.

 

 

Es una novela de acción temporal condensada. Es decir, todo lo que ha de transcurrir lo hará en breve tiempo. Así, la técnica narrativa ha de centrarse en las vicisitudes vitales de cada uno de los personajes que forman el rol de la obra. En eso va a consistir todo.

La manera de narrar es mediante el uso de profusos diálogos entre los personajes, que es la manera más directa de describir, y matizar aquellos estados que no se refieren a sentimientos a puros escorzos de acción, a esquemáticos retazos de acciones y resúmenes escuetos de estados de la cuestión.

En cambio, toda la carga psicológica de los personajes son profusamente detallados en páginas y páginas de condensada prosa meditativa, en la que se entremezclan preguntas, respuestas, y , sobre todo, reflexiones que a ojos vista parecen demasiado trascendentales para los actantes a los que se les supone.

 

 

Como ejemplos voy a consignar dos, que ya han formado parte del diario de trabajo, pero que deben figurar en esta reseña, y no importa la reiteración (de esta manera se posibilita el recuerdo):

 

 

El inicio de la sexta parte el relator cuenta los últimos momentos de Kyo Gisors en la cárcel china.

Descripción rauda. Quiere dejar sensaciones, no escenas, imágenes rápidas con verbos elididos, parataxis, con acumulación de adjetivos que suscitan la sordidez y la nauseabunda condición de los presos. "Hombres como gusanos", dice en cierto pasaje. Kyo, el idealista, es expuesto a lo infrahumano: la condición humana degradada por otros humanos ==> "abyección uniforme".

Lo narrativo: cuando es extraído de aquel antro y llevado ante el jefe de policía, quien al teléfono (presumiblemente por Ferral), le ofrece una "evasión preparada" a cambio de colaboración. En caso contrario: la tortura ==> otro medio de subvertir la condición humana, o que en cierto sentido la define.

Durante toda la escena, la cápsula de cianuro permanece como alternativa a la infrahumanidad, fuertemente agarrada por su "mano tumefacta", en el bolsillo ==> muerte como inhibición de la abyección, como evitación de la infrahumanidad.

 

La segunda escena de esta misma secta parte, el mismo día a las cuatro de la madrugada. Se centra en Clappique, en su fuga.

Ejemplo de descripción minimalista, rápida, en veloces trazos, casi histérica, en forma de acotación de guión cinematográfico: "Silencio. Clappique miraba al saltillo. Ruido de papel". En el mismo párrafo  una acción enmarcada por dos acotaciones sonoras distintas que describen un paso de tiempo corto y decisivo: tensión implícita. Ágil, pero pobre de estilo (pg. 229)-

Clappique se disfraza de marinero para poder subir al barco que va a Europa. Algunas reflexiones sobre el miedo (la huida) como parte fundamental de la condición humana, El barco regresa a Europa, la prisión para  Clappique. Desde el barco observa cómo Ferral (el funcionario) ha de salir también de China.

En compañía de otro pasajero, un ruso absurdo, se dirige a la cantina para emborracharse: ==> pérdida de la condición humana, aunque característica: las penas, el miedo, la angustia, se disipan en alcohol, se disuelven en alcohol sobre todo en los momentos que más presionan, en los momentos críticos.

 

Como clímax de la acción pueden contar el sentimiento de liberación experimentado por Hemmelrich cuando descubre que su familia ha sido aniquilada por la tropas gubernamentales. Otro aspecto de la condición humana que necesita la libertad para morir por una causa mayor. La libertad que tan solo era posible envidiar al revolucionario Chen, sin ataduras de familia, para decidir sobre su vida y su muerte en función de sus ideales.

Otro aspecto del climas es la consumación del acto "heroico", pero desmedido, de entregar la propia vida en un juego de morir y matar, pero condicionando la vida de muchos otros. El momento en que chen salta al que supone el coche donde viaja Chang Kay Chek y acciona la bomba, la descripción de su pérdida de sentido de vida, de fuerzas y de control del cuerpo es my "francés", por lo enfermizo del detallismo algo sádico.

Y finalmente, el suicidio de Kyo, en su creencia del suicidio "pacífico", tomándose la cápsula de cianuro. Luego se nos revelará que no fue tan "pacífico", sino que su cadáver apareció completamente retorcido por los rigores de la asfixia.

El padre de Kyo, "padre espiritual" de todo el movimiento revolucionario, pues fue expulsado de la universidad por sus escritos a favor del comunismo, es reasentado en otra ciudad donde permanecerá hasta morir a consecuencia del abuso del opio (otra manera de suicidarse pacíficamente).

 

 

En resumidas cuentas, se trata de una novela de personajes, muy al estilo que marcó el post futurismo, con un realismo conductual cercano a la novela psicológica, pero huyendo de los tópicos médicos, parecido a lo que luego dará Faulkner como un contraataque a los flujos de memoria. Está narrada en tercera persona, aunque en el tono omnisciente de la novela futurista o ultraísta. Las tres primeras partes de desarrollan a lo largo de varios episodios entre los días 21 al 27 de marzo de 1927, y las restantes tres partes, cuentan las vicisitudes ocurridas a los personajes anteriormente presentados el día 11 de abril. La última, Séptima, da cuenta de la situación en que quedan los personajes vivos, sobre todo la acción de Ferral concertando concesiones en nombre de Francia ante el nuevo gobierno chino, y los supervivientes chinos, en especial el padre de Kyo y las mujeres, May principalmente. Las secciones van siendo apartadas por las  horas que ocupan la jornada que se cuentan, y estas horas van apartando las distintas perspectivas que representan cada uno de los personajes.

No es novela que pueda aconsejarse como de lectura actual.

Su mensaje ha quedado obsoleto, sobre todo porque el envoltorio ha quedado en desuso y la trama desarrollada en ambiente oriental no casa demasiado bien con la manera que tenemos de ver la vida los accidentales, sobre todo cuando los personajes chinos se parecen tanto a nosotros.

Sigo sin comprender el motivo literario (el político ya he explicado que lo entiendo), que ha mantenido a esta novela entre las mejores del panorama francés del siglo XX.


Tags: CEBRERO, Malraux, reseña, novela, condición, humana

Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 01 de noviembre de 2008 | 13:20
Me parece muy interesante el an?lisis de la obra, l?stima que el texto est? plagado de faltas de redacci?n y de ortograf?a.
Publicado por Curunir
S?bado, 01 de noviembre de 2008 | 19:05
Tras releer el comentario, observo cu?nta raz?n tiene el amable invitado que denunciaba las faltas de redaci?n y ortograf?a contenidas en el presente art?culo. Pido perd?n por ello. Alego en mi descargo que escrib? directamente a ordenador y utilic? un programa nuevo para m? al que no desactiv? ni las corecciones autom?ticas ortogr?ficas ni las gramaticales. Os aseguro, porque lo he demostrado en otros art?culos, que mi estilo general mejora respecto a lo exhibido en este art?culo. En cuanto a lo dem?s, agradezco de coraz?n que al menos considere este amigo interesantes mis ideas.