Mi?rcoles, 06 de agosto de 2008
Publicado por Curunir @ 22:27  | Cuestionarios y temas
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El hombre y el universo infinito.

La infinitud del todo y el significado de la revolución copernicana

Si la causa o el primer Principio es infinito, también ha de serlo el efecto.

Bruno no sólo apoya la infinitud del mundo en general, sino también la infinitud en el sentido de la existencia de mundos infinitos semejantes al nuestro, con otros planetas y otras estrellas.

La vida es infinita, porque en nosotros viven infinitos individuos, al igual que en todas las cosas compuestas. Morir no es morir, no es más que una mutación accidental, mientras que lo que muta permanece eternamente. La mutación no busca “otro ser”, “sino otro modo de ser”. Y en esto reside precisamente la diferencia entre el universo y cada una de las cosas de éste “Aquél abarca todo el ser y todos los modos de ser; cada una de éstas tiene todo el ser, pero no todos los modos de ser”.

El Universo en Bruno es esferiforme y al mismo tiempo infinito è el concepto de dios como esfera le sirve perfectamente a Bruno para la conciliación de ambos conceptos.

Dios es todo infinito y totalmente infinito, porque es todo en todo y también totalmente en cada una de las partes del todo. El universo, como efecto que procede de Dios, es todo infinito, pero no totalmente infinito, porque es todo en todo, pero no totalmente en todas sus partes.

Las razones de la entusiasta aceptación por Bruno de la teoría heliocéntrica.

a)                           Concordaba a la perfección con su gnosis hermética, que atribuía al sol (intelecto) un significado muy peculiar

b)                           Le permitía dejar sin efecto la estrecha visión de los aristotélicos, que defendía la finitud del universo.

 

 

 

Los “heroicos furores”

 

La contemplación plotiniana y el hacerse uno con el todo se convierte en heroico furor: hay que retroceder ascendiendo, recorriendo en sentido inverso el descenso que se produjo desde el principio hasta lo principiado. Pero la contemplación se transforma en una forma de endiosamiento, que es furor e amor, anhelo de convertirse en uno con la anhelada, en el que el éxtasis plotiniano se transforma en experiencia mágica.

La obra que trata sobre el hombre trascendido al universo infinito es precisamente De los heroicos furores: diario espiritual de un hombre que aspiró a ser un mago religioso (según Yeats). El elemento central del libro y el sentido de los “heroicos furores” reside en el mito del cazador Acteón, que vio a Diana y de cazador fue transformad en ciervo, en pieza de caza, y que fue destrozado por sus perros. Diana: símbolo de la divinidad inmanente en la naturaleza; Acteón: el intelecto è cazar la verdad y la belleza divinas: los mastines y lebreles: simbolizan en el primer caso (los más fuertes) las voliciones, y en el segundo (los más veloces) los pensamientos.

La verdad buscada está en nosotros mismos y cuando descubrimos esto, nos convertimos en anhelo de nuestros propios pensamientos y comprendemos que “teniéndola en nosotros, no era necesario buscar fuera la divinidad. Cuando culmina el “heroico furor”, el hombre todo entero ve todo, porque se ha asimilado a este todo.

Conclusiones

 

G. Bruno es uno de los filósofos más difíciles de entender y el más complejo de todos los renacentistas. No parece posible tenerlo por precursor de la revolución del pensamiento moderno (revolución científica): sus intereses eran de naturaleza mágico-religiosos y metafísicos. Su defensa de la revolución copernicana obedecía a factores distintos de aquellos en los que se había basado Copérnico. No hay relevancia matemática en muchos supuestos de sus escritos. No es un pensador moderno (no se anticipa a los descubrimientos del siglo veinte), sin embargo, Bruno se anticipa de un modo sorprendente a ciertas posiciones de Spinoza, y sobre todo de los románticos. Schelling muestra cierta afinidad. La obra de Bruno es una de las cimas del renacimiento, y al mismo tiempo y uno de los finales más representativos de esta época.


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