Mi?rcoles, 18 de junio de 2008
Publicado por Curunir @ 21:39  | Cuestionarios y temas
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La realidad constitutivamente moral del hombre: moral como estructura[1]

Aranguren sigue las ideas antropológicas de Zubiri: el hombre en tanto que moral. La realidad moral es constitutivamente humana, se trata de una necesidad, de una forzosidad exigida por las propias estructuras psicobiológicas.

Zubiri parte de la confrontación entre el comportamiento animal y el humano. Dice que existe un ajustamiento perfecto entre el animal y su medio è justeza. Las estructuras somáticas exigen la aparición de la inteligencia. Pero ¿qué es? Pura y simplemente que el hombre para subsistir biológicamente, necesita “hacerse cargo” de la situación, habérselas (habitud) con las cosas como “realidad” y no meramente como estímulos. è Versión de la realidad en cuanto realidad. El medio animal cobra, por virtud de ella el carácter de “mundo”. El hombre tiene que considerar la realidad antes de ejecutar un acto; pero esto significa moverse en la “irrealidad”. La segunda dimensión de la situación de libertad no sólo de tener que responder unívocamente, sino también libertad para pre-ferir en vista de algo, convirtiendo así los estímulos e instancias y recursos, en “posibilidades”. Al animal le está dado el ajustamiento, pero el hombre tiene que hacer este ajustamiento, tiene que justificar sus actos. La justificación es: la estructura interna del acto humano. Las acciones humanas, para ser verdaderas han de ser realizadas por algo, con vistas a algo, y esto mismo en sentido positivo que en negativo; pero que sena justificadas no quiere decir que lo sean totalmente, sino sólo dentro de los limites biológicos dados ha de hacerse el trazado del ajustamiento.

¿En qué consiste estrictamente la justificación?

La realidad no es más que una, las posibilidades, muchas. Hay que pre-ferir. Entre las mismas posibilidades hay también un ajustamiento una pre-ferencia è el problema de la justificación no consiste únicamente en dar cuenta de la posibilidad que ha entrado en juego, sino también de la pre-ferencia. Ahondando más, el ámbito de lo posible se abre por tendencias (en sí mismas injustificables) en tanto que inconclusas. La pre-ferencia pende, de las ferencias o tendencias previas. Las ferencias hacen, inexorablemente, preferir.

¿Qué es lo que nos hace preferir? La bondad misma de la realidad. Queda justificado el ámbito de la realidad buena en cuanto el hombre prefiere la realidad buena. A continuación resume en varios puntos la “investigación” realizada hasta el momento.

1.      Ajustamiento del acto a la sitacuón. Al animal le viene dado, el hombre tiene que hacerlo. Primera dimensión de la justificación (como ajustamiento è con Zubiri lo llama moral como estrutura.)

2.      Segundo sentido de la justificación: como justicia. El acto se ajusta no a la situación ni a la realidad sino a la norma ética. No significa simplemente ajustado sino “honesto”. A esta segunda dimensión è moral como contenido.

3.      Los actos del hombre en el segundo sentido de justificación y moral è pueden ser justos o injustos, morales e inmorales hasta amorales.

4.      En el primer sentido, e hombre no tiene más remedio que ser justo o ajustado a la realidad. El hombre conduce su vida è conducta. Tiene que hacerlo así porque si vida no está predeterminada por sus estructuras psicobiológicas. Estas exisgen que sea libre y necesariamente el hombre ha de ser libre para ser constitutivamente moral. Para hacer este ajustamiento ha de tener una disposición mayor o menor, suficiente o deficiente è bajo de moral, desmoralizado ( expresiones que tienen que ver con la moral pero en el plano de la moral como estructura.).

5.      De las dos dimensiones de la moral, la moral como contenido se monta necesariamente sobre la moral como estructura y no puede darse sin ella.

Expuesta la manera de entender la articulación de la antropología y la Etica, (subalternación escolástica de la Etica a la Psicología) Aranguren pasa a hacer otras consideraciones éticas.

Otras concepciones éticas

La distinción entre la moral como estructura y la moral como contenido es homóloga a la distinción escolástica entre el ser moral en común y su especificación en bueno y malo. Santo Tomás puso el mayor interés filosófico en mostrar la estrecha vinculación entre la inteligencia y la libertad. La libertad para preferir ésta o la otra posibilidad procede de que la inteligencia proyecta diversas posibilidades de salida de la situación actual: una estructura a la vez compleja u unitaria.

La afirmación de Aristóteles y de la Escolática es que el hombre se conduce siempre conforme a lo que le parece mejor; pero el bien de este mejor puede no ser el bonum moral, sino el bonum communiter sumptum.

Después de este fiasco de definición, muy arangurena, da por enrollarse y divagar con otro de sus invitados sorpresa, en esta ocasión tira de Benedetto Croce y sus dos grados de la vida práctica: la actividad económica y la actividad moral (que implica el anterior.) Querer económicamente es querer un fin, un fin racional como universal. Esta afirmación la recoge otro de los invitados de Aranguren en esta ocasión W.G. de Burgh, con sus dos sentidos de right.

1.      lo que ha de hacerse (tratamiento de la situación)

2.      lo que debe ser hecho (exigido por la ley moral dentro de una misma situación.)

La estratificación (psicólogos, caracterólogos y psicoanalistas) consiste en distinguir en el hombre distintos niveles o estratos, y procede de Platón. El nivel inferior, de naturaleza biológica, es el de los impulsos o apetitos (epithymía) cuyo principio fundamental es el placer. Sobre él, el estrato del trymos, el de la fuerza (andreía) y la grandeza del alma (megalopsykhía); por encima de ambos, el nivel del espíritu. El tercer estrato provee de sentido a los dos primeros pero a su vez se alimenta de ellos. A estas teorías pueden reducirse (no viene a cuento pero él lo larga para darse fuste) las ideas de Hartmann y Le Senne. Vamos a ver qué dicen estos nuevos invitados.

Hartmann distingue la fuerza y la altura. Los principios más elevados dependen de los más bajos y sacan su fuerza de ellos (principio de la fuerza); pero al mismo tiempo los conforman.

René Le Senne

 



[1] J.L.L. Aranguren Etica, op. cit. 1 ª parte Cap. 7


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