Viernes, 13 de junio de 2008
Publicado por Curunir @ 19:38  | Cuestionarios y temas
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Formalismo ético[1]

 

De todo el abanico de clases o mapa semántico de la ética, nos toca ahora el aspecto formal.

Es evidente, pues, que en el comienzo del capítulo, al hacerse la pregunta: “¿es que la moral ha de tener contenido?”, está marcando el sentido del discurso que va a continuar. Ya no es tanto el considerar lo necesario que pueda ser para una teoría moral el contenido dogmático o doxático, sino si verdaderamente puede existir una moral pura, formal, carente de contenido.

Para ello hay que aislar al bien, concepto que ha determinado a lo largo de la historia de la ética, desde Aristóteles, la finalidad de los estudios y disciplinas morales: teleología ética. (que para Aristóteles está subsumida en la general de universo). Sin embargo, el bien es un concepto indeterminado, inconcreto. “Formal”, lo buscado.

En fin, a lo largo de la historia, nos dice Aranguren, y puesto que el contenido de la moral depende siempre de la religión (dogma), ha habido dos éticas formales: la kantiana y la existencial, ambas inmersas en un contexto cultural y social de profunda crisis religiosa: época del deísmo y del ateísmo, respectivamente.

Pero la de Kant fue mucho más nominal que real, porque aunque el cristianismo había entrado en crisis la moral cristiana continuaba vigente. Y si bien en el segundo intento: el formalismo ético existencial, puestos los puntos de partida en la actitud frente a la estética religiosa o el sentimiento de la muerte de Dios, sus precursores, Kierkegard en el primer caso, era cristiano y Nietzsche formuló una ética material de valores vitales.

Pero Sartre sí era ateo, aunque el ateísmo como postura antidios, antirreligiosa, llenaba de contenido una ética de rechazo y compromiso que la alejaban de lo puramente formal. Heidegger, por ejemplo; su formalismo ético es más puro que el de Sartre, porque tiene menos negatividad sustancial

La de Jaspers es la filosofía más próxima al formalismo puro: es menos repudiadora, con lo que renuncia al contenido negativo de Nietzsche y de Sartre, por otra parte renuncia a la doctrina, reduciéndose a una grave exhortación (Appel) moral. Hay una verdad dogmática y una verdad comunicativa. La existencia se hace desde el mundo: solo la tensión y la contradicción nos impulsa a buscar, y este buscar es la filosofía.

La filosofía se queda en una meditación ético-existencial.

Hasta aquí el formalismo ético considerado como que lo importante no es el contenido sino su forma. Pero, al parecer, existe otro concepto de ética formal. En efecto, Aranguren habla de la orientación anglosajona, en el sentido de que la ética, en tanto que ciencia, no puede ocuparse de qué acciones sean buenas o malas, sino de la “naturaleza, significación y posibilidad de los predicados y los juicios éticos”.  Lógica de la ética o meta-ética: ética como análisis del lenguaje ético.

Cuatro nombres como representantes de los cuatro momentos de esta metaética:

Moore se pregunta por el predicado “bueno” y otros más y concluye que las expresiones sobre estos temas son todas sintéticas y nunca analíticas y declaran qué cosas poseen valor intrínseco o bondad.

Wittgenstein y su positivismo lógico, separa de la lógica los juicios éticos: no pueden decirse que sean verdaderos o falsos porque carecen de sentido: pertenecen más a la psicología que a la lógica.

Ch. L. Stevenson: juicio ético naturaleza dual, se refiere tanto a acuerdos o desacuerdos como a actitudes. La ética, finalidad: cambia actitudes por su modificación directa ( propaganda, sugestión, etc.) y por cambio de actitudes para modificar la convicción o creencia en que descansa la actitud. Así los juicios éticos carecen de validez científica el sentido emotivo nada tiene que ver con la verdad ni la falsedad y el razonamiento ético es extracientífico.

Toulmin: aplica la lógica de la evaluación y dice que no le compete a la ciencia responder a las preguntas últimas; pero que la ética tampoco puede elevarse a ellas. Lo que constituye objeto de la filosofía moral es eliminado del ámbito de la ética. Lo cual transforma a la ética prácticamente en un modo de vida personal, en algo que atañe a toda nuestra vida, convirtiendo lo que podría ser un libro de lógica en una autobiografía. El contenido de la ética es lo que menos importa. Aranguren concluye el capítulo reuniendo el pensamiento de estos pensadores anglosajones, los cuales coinciden en afirmar, cada uno a su modo, que ética científica, si es posible, tendrá que serlo como lógica de la ética.

Despojando esto de contenido y recurriendo a la sinopsis: el campo formal de la ética o el formalismo ético se puede ver de dos maneras: una tenido como aquello que tiende a valorar no los contenidos éticos debidos a la religión sino su contenido formal. Épocas de la historia en que la religión hizo crisis: una fue Kant con su imperativo categórico en medio del deísmo y otro fue el existencialismo ateo iniciado con Kierkegaard y Nietzsche y continuado por Sartre, Heidegger y Jaspers, en gradación descendente en cuanto a su postura formal a medida que se suavizaba su contenido negativo.

La otra manera de entender el formalismo ético ha sido con la formulación de los pensadores anglosajones del siglo XX, considerando a la ética no por la forma en que pronuncia sus juicios sino por el análisis de los predicados constituyentes de las formaciones éticas. Una lógica de la ética una reflexión de sus predicados: una meta – ética. Moore, Wittgenstein, como rechazo y reducción al psicologismo, Stevenson con el cambio de actitudes y Toulmin con la conclusión personalista autobiográfica.



[1] J.L.L. Aranguren: Op. cit.; parte II, cap.8


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