Martes, 10 de junio de 2008
Publicado por Curunir @ 19:37  | Cuestionarios y temas
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El Mapa Semántico De La Ética: Moral, Ética Y Metaética.

El principio etimológico[1]

El capítulo segundo la obra de López Aranguren, Ética, está dedicado al principio etimológico, como comienzo de la investigación Ética. Lo etimológico como una de las vías de penetración en lo real.

Aranguren pondera  el acercamiento etimológico da un conocimiento de las palabras antiguas, toda vez que la explicación de los conceptos realizados a través de las antiguas palabras nos da la dimensión de la auténtica realidad, debido a la autenticidad de que están cargadas las palabras de las que deriva nuestra propia lengua. Nos transmite además la idea de Zubiri de que con la conexión semántica se manifiesta la pertenencia a un mismo ámbito de ser. La etimología nos devuelve las palabras a su plenitud original, patentizando en la palabra desgastada de hoy la figura potente que fue, con el peligro de que no sepamos con el uso de que se traten de palabras desgastadas.

Luego de ejemplificar, nos dice que el modo de acceder al origen se verifica por dos lenguas: la latina y la griega.  Los romanos, no obstante, perdieron mucho de los contenidos griegos al trasponer los términos griegos a los suyos latinos, válido para cualquier otra ciencia, aunque no para la ética porque los romanos eran fundamentalmente de carácter ético, tuvieron un comportamiento constitutivamente moral, vivieron practicando la filosofía práctica (Ética) y además, el espíritu romano se caracterizó por su firme carácter moral.

Más adelante analiza las palabras griegas êthos éthos y praxis.  Êthos, o desde el hombre, éthos como heixis, es decir como modo de ser o carácter, el talante (temperamento, diathesis), le correspondería el verbo latino habitus, habitudo. La comunicación entre el sentido natural y el sentido moral de la palabra héxis (hexis moral como modo de ser adquirido), anticipa el carácter real de la moralidad.

En latín, tanto êthos, como éthos (ética), se expresan con la palabra mos, mores. Diserta largamente sobre el origen y desarrollo, así como sobre el motivo acerca de cómo han ido a lo largo de la historia, intentando precisar o buscar algunos vocablos para dar matices a mos frente a lo que significan los otros vocablos griegos. Llega a explicar que la obra moral (mos, mores) para consistir en la adquisición de un modo de ser que se logra y afirma gradualmente en diferentes niveles de apropiación. El más bajo, el pathos, sentimientos); más arriba,  las costumbres; por encima, el carácter, el cual constituye una impresión de rasgos en la persona misma: carácter es la personalidad que hemos conquistado a través de la vida, (nos hemos hecho a nosotros viviendo). De ahí también mores con significado de sentimientos.

Mos en su sentido más pleno significa como êthos, modo de ser o carácter, el cual se adquiere por hábito, viviendo, por lo que también significa, costumbre.

Más adelante nos abruma Aranguren con una serie de matices acerca de la diferencia de los sentidos entre mos como êthos y mos como éthos, pasando por el trabajo de Santo Tomás y la nueva Escolástica, explicando que ya desde Aristóteles se había comenzado a deslizar desde el plano del êthos a los de hete ( héxei), desde el plano del carácter moral al de su desgajamiento en los términos distintos hábitos ( virtudes y vicios). Para precisar nos reduce lo que la Stoa realizó para contener el deslizamiento, por los tres conceptos: êthos como raíz o fuente de los actos, el término homologouménos, o vivir consecuentemente, en inalterable conformidad consigo mismo y el de la unidad fundamental de la virtud (concepto racionalista).

Siguiendo con la explicación sobre el término mos, nos dice Aranguren que perdió su sentido plenior para significar habitus (más que consuetudo o éthos, pero menos que êthos).

Más adelante nos confiesa que la etimología de mos es desconocida, aunque sería (desde el punto de vista escolástico) el modo de ser positivamente moral. Y concluye el capítulo consignando el error que a su juicio está cometiendo la escolástica actual de escribir o referir la filosofía actual en lengua latina, justificándose en que una filosofía expresada hoy en día en latín no puede cumplir fácilmente con ninguno de los requisitos de una filosofía plenamente filológica: extrañarse de la lengua de ayer y entrañarse en el habla de hoy. Porque estas lenguas aunque hayan dado origen a las nuestras, no son las nuestras, representando una renuncia a enraizar el pensamiento en el habla viva, a cambio de una precisión de validez universal.

Concluye este capítulo con el consejo de que toda filosofía que aspire hoy a ser creadora, tiene que volverse al lenguaje de la realidad ( aun manteniéndose por conveniencia como auxiliar o meramente transmisor en el latín).



[1] J.L. López Aranguren: Ética. Primera parte, capítulo 2


Tags: CEBRERO, temas, cuestionario, Aranguren, ética

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