Lunes, 24 de marzo de 2008
Publicado por Curunir @ 20:02  | Resumen
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Ulises es acogido con gran fervor y distinción en el palacio de alción (VII, 135); desde el primer momento se le prometen los medios para que regrese a su patria (VIII, 31); después se le festeja largamente y al fin, requerido por el rey, se da a conocer y empieza (IX, 2) el relato de sus aventuras desde su salida de Troya. Son historias en su mayor parte maravillosas, de aquellas en que se exige mayor autoridad al narrador; semejantes a las que sin duda traían los marinos del remoto y oscuro occidente y que nadie quería oír sino de los labios de los que las habían vivido; el poeta hace que Ulises las refiera en primera persona. Allí sabemos, primero, de las luchas con los Cícones y del país de los Lotófagos, que se alimentan con la flor del olvido; viene, luego, la aventura del cíclope, cuento delicioso en que aparecen artísticamente combinados los más bellos elementos del género. La vida del monstruo nos ofrece una mezcla de lo fantástico y lo cotidiano, y la narración en sí, la imagen del riesgo no vencido hasta el último momento en la clásica lucha de la astucia al servicio del bien contra la fuerza del malvado; todo ello, con una insuperable viveza de representación. Pasamos, luego, por la cerrada, gozosa y patriarcal mansión de Eolo (X,13); entrega éste a Ulises el odre de los vientos y, estando ya el héroe a la vista de su patria, sus insensatos compañeros abren el odre mientras él duerme; los vientos desatados los llevan de nuevo a la isla del dios, que, indignado, los rechaza y despide. Desde allí dan en el país de los fieros y gigantescos Lestrígones, que les hunden las naves, dejándoles sólo una; más adelante, en la isla de Circe, la diosa hechicera que convierte en cerdos a la mitad de los compañeros de Ulises, destacados a visitar su morada. Cuando Ulises se encamina hacia allá en busca de los suyos, Hermes se le aparece y le entrega la hierba inmunizadora mediante la cual consigue imponerse a la diosa y logra la restitución de sus compañeros a la forma humana. Por consejo de la misma Circe, visita la mansión de Haces (XI 22) para consultar sobre su regreso con la sombra del adivino tebano Tiresias; ésta le da el consejo capital de respetar a su paso por la isla Trinacia las vacas del sol que pacen en ella. El héroe conversa también con muchas sombras de hombres y mujeres: de conmovedora ternura es la conversación con su madre Anticlea, muerta por la pena de su ausencia; e impresionante, por su hondura y grandeza, el diálogo con Aquiles, de allá vuelven a Circe y, luego, pasan junto al prado de las sirenas (XII, 167): sus riberas blanquean con los huesos de los desdichados atraídos por su voz seductora. Ulises tapa con cera los oídos de los suyos y hace que ellos le aten a él mismo a un mástil para gozar de la dulzura del canto sin sucumbir a la seducción. Pasan,. Después entre los dos escollos Caribdis y Escila, monstruos que devoran a los pasajeros en sus aguas remolinantes: el héroe contempla en espantosa visión cómo Escila arrebata de la nave a seis de sus compañeros, los eleva hacia el cielo y los traga después, mientras ellos tienden hacia él sus manos invocándole por última vez. Llega, más adelante, a la isla del sol y contemplan las hermosas vacas que en ella están paciendo. Ulises, recordando las advertencias de Tiresias, quiere pasar sin detenerse, pero sus compañeros, rendidos de cansancio, se empeñan en pernoctar allí y él tiene que contentarse con exigirles juramento de no tocas las reses de la isla. Desgraciadamente los vientos son adversos, la estancia se prolonga, las provisiones se acaban y, en ocasión en que Ulises se ha retirado a invocar el favor de los dioses, aquellos hombres dan caza a las vacas del Sol para satisfacer su necesidad. Se producen terribles señales. Ulises, desolado, reprende, ya inútilmente, a los suyos. Cambiados los vientos, se hacen al mar, pero a poco una tempestad destroza la nave y acaba con todos los compañeros del héroe, Este, a la deriva sobre la quilla, llega a la isla de Calipso, donde ha comenzado la narración de esta parte del poema.


Tags: Odisea, Homero, resumen, blogs

Comentarios
Publicado por Curunir
Jueves, 10 de abril de 2008 | 12:07
Debo continuar haciendo constar que el presente resumen es obra del gran helenista JOSE MANUEL PABON, el cual incluy? esta recensi?n al frente de la publicaci?n de su magna traducci?n de ODISEA.