Martes, 26 de febrero de 2008
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Artículo aparecido en la Revista virtual Eikasia. Revista de Filosofía, año III, 13 (septiembre 2007). http://www.revistadefilosofia.org

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Una crítica a la posición internista del significado

Nota sobre la relación entre Pensamiento y Lenguaje

Juan José Colomina Almiñana

(Universitat de València)

El acto total de habla en la situación total de habla es

el único fenómeno efectivo, Austin (1962: 147).

Resumen: Este texto pretende llamar la atención sobre la inconsistencia de la

tesis mentalista que vincula pensamiento individual con lenguaje a partir de la crítica

del intencionalismo del significado. Postulamos, en su lugar, la necesidad de apelar al

contexto comunicativo, a la comunidad de hablantes y a una semántica externista como

requisitos para una correcta dilucidación del significado de nuestras palabras.

Palabras clave: Significado, externismo semántico, internismo, actos de habla.

* * *

Es por todos sabido que la revolución cartesiana del conocimiento instauró una

imagen dualista, también, en los estudios sobre la naturaleza del lenguaje. Desde

entonces, y a través, sobre todo, de los posteriores análisis de John Locke, se considera

que el lenguaje público es imagen de un cierto código interno al hablante, afirmando

que las oraciones de dicho lenguaje poseen significado a partir de las relaciones que

guardan entre sí, con el impacto cognitivo que aporta el entorno y con la conducta que

provocan. Pero estas afirmaciones, creemos, parece que no lograrían responder a la

pregunta acerca de la conexión entre ambos lenguajes, el público (y compartido) y el

interno (y privado). Si existieran ambos lenguajes, ¿cómo es posible que todos los

hablantes de un mismo lenguaje (natural) compartamos el mismo contenido mental que

posibilitaría la externalización del lenguaje público? Y, entonces, ¿cuál sería la relación

existente entre dicho concepto y el lenguaje público?

Una de las soluciones más fructíferas (por la gran cantidad de seguidores que

obtuvo), y que nos interesaría resaltar, es la que postuló Paul Grice en su (breve) trabajo

Colomina Albiñana, Juan José: «Una crítica a la posición internista del significado».

“Meaning” (Grice, 1959). Según este texto, cuando alguien comunica algo a un

interlocutor, lo que estaría pretendiendo es que a través de la emisión de ciertas palabras

que comportan la transmisión de un pensamiento suyo (digamos, p), lo que estaría

intentando nuestro hablante es transmitir la intención de que p. Pero, nos dirá Grice,

dicha intención no basta, dado que dicha intención no puede ser transmitida mediante la

emisión de cualquier conjunto de palabras, sino que aquello que nos indicaría el éxito (o

el fracaso) en el intento del hablante de transmitir su intención es el modo en que éste la

transmitiría. Por lo que, concluye Grice, además de que un hablante pretenda transmitir

un pensamiento, lo que también habría que tener en cuenta para afirmar el éxito de la

comunicación sería que la audiencia advirtiera qué es lo que el hablante quiere

transmitirles.

Todo esto puede ser sintetizado formalmente mediante el llamado mecanismo de

Grice.

Al proferir un hablante H una oración O, comunicó un pensamiento p, si existe

un interlocutor I tal que permita afirmar que H profirió O con la intención de

1) causar en I cierto efecto (i.e. que I creyera que p).

2) que I reconociera que H tenía la intención 1).

3) que el reconocimiento de la intención de H por parte de I fuese para éste

la razón principal para creer que p.

Aunque es cierto que la investigación griceana pretende ser neutral respecto de

las polémicas cartesianas y anticartesianas, no ha podido evitar que el cartesianismo lo

encuentre útil al permitirle ir más allá de lo que lo hizo cualquier intento clásico al

conseguir explicar la relación existente entre pensamiento y lenguaje público a través de

la directa conexión entre intención, comunicación y lenguaje.

La imagen cartesiana del lenguaje presuponía que el lenguaje público es el

medio por el cual el pensamiento se ve reflejado, por lo que el contenido mental de los

hablantes sería previo a toda expresión lingüística. Ello vedaría el camino a toda

explicación según convenciones lingüísticas (o a reglas compartidas) como base de la

comunicación (ya que supondría admitir de antemano aquello que se pretende explicar),

Colomina Albiñana, Juan José: «Una crítica a la posición internista del significado».

dado que, y siempre según el cartesianismo, las palabras de los hablantes significarían

las ideas que los hablantes tienen en (la) mente. Y si la comunicación es posible, se

debería a la existencia previa de un acuerdo explícito entre los mismos hablantes que

ponen en común un código que permitiría transmitir dichos pensamientos.

Aquí es donde, consideramos, el cartesianismo aprovecha el mecanismo

griceano, ya que permitiría explicar el carácter comunicativo de un acto de habla sin

necesidad de recurrir a nada externo al hablante. Y ello según dos elementos (Acero,

1993: 57). Por una parte, tendríamos la apelación a proposiciones protocolares (a

contenidos mentales tales como la intención, la creencia, etc.), sin necesidad de recurrir

a ningún tipo de convención externa. Por otra parte, el cartesianismo apelaría a la

existencia de un prerrequisito de racionalidad que permitiría admitir en la audiencia una

razón compartida que la capacitaría para poder reconocer la intención del hablante de

comunicarles algo.

Pero, según hemos mostrado en otro trabajo (Colomina, 2006), los análisis

austinianos acerca del lenguaje y el significado permitirían salvar dichos elementos sin

necesidad de recurrir a ningún principio cartesiano, evitando así los inconvenientes que,

desde hace ya algún tiempo, venimos observando en dicha posición (Cf. Colomina,

2007). En primer lugar, Austin parecería haber presupuesto la existencia de un principio

de comprensión humana que permitiría (o, al menos, ayudaría a vehicular) la

comunicación. Pero, en segundo lugar, en tanto que dicha comunicación sería

secundaria respecto de la existencia de convenciones lingüísticas que permitirían

determinar aquello que se dice cuando alguien profiere una oración. Y, como hemos

indicado en Colomina (2006: 42), la existencia de estados mentales parecería ser

secundaria respecto de la determinación del significado (en definitiva, tan sólo serían

estados mentales), aunque a veces permitirían precisar el modo en que puede ser

entendida una emisión.1

Lo que en un principio podría parecer una tesis plausible, la existencia de un

código interno que se refleje en el lenguaje público, amparada por el sentido común,

adquiriría un aire de implausibilidad cuando atendemos detenidamente a las tesis que

aparecen en su trasfondo. Lo que verdaderamente parece subyacer a esta presunta

‘instancia interna del lenguaje’ sería, como hemos visto, ni más ni menos que la antigua

tesis mentalista acerca de la intencionalidad, que afirma que el significado público del

lenguaje se derivaría de los pensamientos subjetivos de los individuos y que dichos

pensamientos se constituirían a partir de las propiedades de los estados internos de los

hablantes (Speaks, 2006: 429). O dicho con otras palabras, que el contenido mental

sería prioritario e independiente respecto del significado lingüístico.

Si atendemos a la posibilidad de la existencia de un contenido interno en el

lenguaje, lo que parecería es que damos por supuesto que el conocimiento de bajo nivel

que éste proporciona (i.e. la capacidad de saber que conocemos la gramática de cierta

lengua a partir de nuestros estados mentales) permitiría inferir que el significado

lingüístico ‘está en la cabeza’, desoyendo así las recomendaciones de las semánticas

externistas.

Pero además, también podríamos afirmar sin equivocarnos que detrás de este

postulado mentalista, lo que se estaría ocultando sería una reivindicación de las

anticuadas tesis cartesianas al seguir manteniendo la dualidad mente-cuerpo. Pero si

esto es así, si realmente existen una serie de procesos mentales a los que se podría

asociar cierto contenido de modo causal, entonces lo que parecía un principio aceptable

se convierte en indeterminable, y este es un precio cognitivo demasiado elevado a

pagar.

Por otra parte, creemos que sería altamente discutible la tesis subyacente (y de

sentido común) a la posibilidad de la causalidad del contenido mental en el lenguaje: la

estipulación de la comunicación como la función propia del lenguaje. En contra de esta

visión, y siguiendo las sugerencias de Millikan (2005) acerca de la distinción entre los

actos en los que se debe atender tanto a la noción austiniana de fuerza como a la

griceana-strawsoniana de intención del hablante (los actos de la clase K-I) y los actos

Colomina Albiñana, Juan José: «Una crítica a la posición internista del significado».

explícitos fundados en normas y rituales institucionalizados y extra-lingüísticos (los

actos de la clase K-II) a la hora de definir la convención como un conjunto definido de

interacciones existente entre los hablantes que permitirían forjar toscas relaciones (en

sentido biológico) que se transmitirían a partir de su reproducción y de su relevancia,

nuestra propuesta se inclinaría más a aceptar la plausible afirmación que asevera que la

función principal del lenguaje sería soportar las convenciones lingüísticas, en tanto que

la función de estas últimas sí sería, por supuesto, la comunicación. Ello daría lugar, en

última instancia, a la necesaria admisión de una teoría externista del significado que

vehicularía el pensamiento con el lenguaje de modo determinista (biológica y

socialmente hablando) y la revisión de la tradicional solución dualista al problema

mente-cuerpo, abogando más por un monismo no-reductivo que, a su vez, permitiera

salvar las dificultades que la sobredeterminación causal y el fisicalismo parecen

arrastrar (Colomina & Raga, 2006).

Referencias
ACERO, Juan José (1993); Lenguaje y Filosofía. Barcelona: Octaedro.

AUSTIN, John L. (1961); Philosophical Papers, edited by J. O. Urmson and G. J.

Warnock. Oxford: Oxford University Press (trad. esp. de A. García Suárez,

Ensayos Filosóficos. Madrid: Revista de Occidente, 1975).

AUSTIN, John L. (1962); How to do things with words, edited by J. O. Urmson.

Oxford: Oxford University Press (trad. esp. de Genaro R. Carrió y Eduardo

Rabossi, Cómo hacer cosas con palabras. Barcelona: Paidós, 1998).

COLOMINA, Juan José (2006); “La convencionalidad del significado. Una defensa del

externismo ilocucionario”, Laguna, Nº 19, pp. 29-48.

COLOMINA, Juan José (2007); “Breves observaciones sobre la naturaleza del

lenguaje”, en Eugenio Moya y Ángel Prior (eds.); La Filosofía y los retos de la

complejidad. Murcia: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia.

COLOMINA, Juan José y RAGA, Vicente (2006); “Sobre libertad y necesidad: una

crítica al fisicalismo desde la posición de Daniel C. Dennett”, en F. Martínez y

L. M. Peris (eds.); Actas del V Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología

y Filosofía de la Ciencia en España. Granada: Publicaciones de la Universidad

de Granada/SLMFCE.

GRICE, Paul (1959); “Meaning”, en Grice (1989) (trad esp. en Valdés (ed.) (1991); La

búsqueda del significado. Madrid: Tecnos, pp. 485-494).

GRICE, Paul (1989); Studies in the Way of Words. Cambridge (Ma.): Harvard

University Press.

MILLIKAN, Ruth G. (2005); Language: a biological model. Oxford: Oxford University

Press.

SPEAKS, Jeff (2006); “Is mental content prior to linguistic meaning?”, Noûs, 40/3, pp.

428-467.


Comentarios
Publicado por Curunir
Martes, 26 de febrero de 2008 | 20:07
Creo que es buen art?culo para aquellos que estudien Filosof?a del lenguaje.:-]
Publicado por Juanjo Colomina
Mi?rcoles, 07 de mayo de 2008 | 23:06
Aquellos interesados en leer m?s acerca de mi cr?tica al internismo en filosof?a del lengiaje (posici?n que actualmente suele denominarse literalismo), pueden comenzar leyendo mi trabajo "El papel del significado en una noci?n pragm?tica de verdad", aparecido en Revista de Filosof?a, Vol. 32, No.1 (2007), Universidad Complutense de Madrid, pp. 85-108. Pueden seguir con el texto que apareci? en Laguna en 2006 (citado en la bibliograf?a). En tercer lugar pueden visitar la web de la revista Eikasia y buscar en su n?mero 11 mi texto "Austin sobre percepci?n. por una eliminaci?n de los datos de los sentidos". Para concluir, podeis consultar mi texto "Descriptivismo, antimentalismo y contextualismo" en Revista de Humanidades del Instituto Tecnol?gico de Monterrey (M?xico), No. 23 (en prensa) y mi texto "El contextualismo de los actos de habla", en el libro editado por Manuel Liz y Marga V?zquez titulado Por una realidad sin velos, por aparecer en la editorial plaza y Vald?s del CSIC.
Publicado por Zoila comadreja
Viernes, 03 de octubre de 2008 | 2:29
para que escribes tanto crees que alguien va a leer todo, no crees que le van a doler los ojos
Publicado por Zoila comadreja
Viernes, 03 de octubre de 2008 | 2:33
Era broma, tu articulo esta muy interesante.