Jueves, 28 de febrero de 2008
Publicado por Curunir @ 21:04  | Comentario
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1 Emana tu aura la vida toda:

2 Creador sobrio de sombra y fulgor,

3 Olvido y memoria, esencia y detritus.

4 Ninguno obtuvo el poder de eludir

5 Amaneceres y pernoctas en tu lecho.

6 Raíz elemental de los dioses completos.

7 Absoluto de la voluntad imprimida/_voluntad la de absoluto

8 Nudo único del ser todo ser.

9 Önfalos místico de los etéreos cielos,

10 Cratera común de sosiegos y borrascas:

11 Espejo, coraza, nervio, alma, razón.

 

 

 

[...] El verso primero nos revela que toda realidad viva, cognoscible y real es emanada del aura del loado, al cual se dirige el anónimo poeta de forma directa “tu aura” (verso 1).

Los versos 2 y 4 saludan al todopoderoso como creador del multiverso, por medio de contrarios opuestos y generalizadores: la posibilidad de ver (luz), de razonar por medio de la memoria y el olvido, y de constituirse en materia (esencia y detritus).

Los versos 4 y 5 lo ensalzan como el único eterno, al presentar fuera de él y merced a él la imposibilidad de zafarse de un principio y un final para todos los otros seres.

Verso a verso, pupilitos míos, tenemos que los números 3 y 5 son continuaciones del 2 y 4 respectivamente, por la técnica conocida como encabalgamiento. Luego ejercen una simetría sobre el poema que lo proyectan al eje (numero 6) “l verso eje o superficie de cristal”. ¿Y qué dice este verso? Llama a Ekonar raíz elemental, es decir, lo reconoce como el radical elemento, a saber, agua o tierra o aire o fuego, o cualquiera de éstos de que están hechos los dioses completos, es decir los fragmentos de que están compuestas todas las realidades materiales. Por lo tanto, estas deidades que llama completas, no són solo mitos, incorpóreas etiquetas inventadas por la fantasía que carecen de vida fuera de su marco. Nada de esto. Estos dioses son completos porque portan atributos racionales susceptibles de ser venerados por encarnar la representación de una raíz, de una materia pura concreta que conforma la realidad.

            Si el verso 6 es leído al revés, dice lo contrario: que los dioses completos son los de raíz elemental: o lo que es lo mismo, aire, fuego, agua y tierra. A partir de aquí, el propio poema nos autoriza a jugar con la realidad y su reflejo con la posibilidad de invertir los versos siguientes (acróstico inverso).

El num. 7 es ambidireccional, como ya vimos.

El num. 8 puede leerse como alabando al único ser que es  o al ser que es único ( lo que no es lo mismo)

El núm. 9 puede entenderse como referido al centro de gravedad del universo, o presentando a los cielos, venerados por su centro místico.

El 10 puede leerse como vaso que contiene un todo alternativo, o como una alternancia general contenida en un todo.

El 11, ya se vio, como un salto desde la imagen a la absoluta conciencia, o al contrario, descenso brutal desde la lógica y la total cordura, a la realidad imaginaria de la locura. También ha sido definida esta tendencia alternante como el péndulo emocional (viaja periódicamente desde el equilibrio de lo racional al desequilibrio de lo irracional y viceversa: meta noia versus para noia).

Todo esto queda a consideración del lector. Sin embargo la clave de Stasia, su lema, nos indica que la parte media final del poema lapidario, el espejo de Ekonar, hay que leerlo al contrario de como aparece escrito, no sólo por respeto al acróstico invertido del todopoderoso, sino también por el contenido del propio lema sagrado.

[...]


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