Lunes, 07 de enero de 2008
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El siguiente ensayo de Marx sobre la figura de Sim?n Bol?var aparece publicado en la revista EIKASIA II NUM. 8


Eikasia. Revista de Filosof?a, II 8 (enero 2007). http://www.revistadefilosofia.org
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Bol?var y Ponte1
Por Karl Marx
BOL?VAR Y PONTE, Sim?n, el ?Libertador? de Colombia, naci? el 24 de julio
de 1783 en Caracas y muri? en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de
1830. Descend?a de una de las familias mantuanas, que en la ?poca de la dominaci?n
espa?ola constitu?an la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los
americanos acaudalados de la ?poca, se le envi? Europa a la temprana edad de 14 a?os.
De Espa?a pas? Francia y residi? por espacio de algunos a?os en Par?s. En 1802 se cas?
en Madrid y regres? a Venezuela, donde su esposa falleci? repentinamente de fiebre
amarilla. Luego de este suceso se traslad? por segunda vez a Europa y asisti? en 1804 a
la coronaci?n de Napole?n como emperador, hall?ndose presente, asimismo, cuando
Bonaparte se ci?? la corona de hierro de Lombard?a. En 1809 volvi? a su patria y, pese
a las instancias de su primo Jos? F?lix Ribas, rehus? adherirse a la revoluci?n que
estall? en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento,
acept? la misi?n de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protecci?n del
gobierno brit?nico. El marqu?s de Wellesley, a la saz?n ministro de relaciones
exteriores, en apariencia le dio buena acogida. pero Bol?var no obtuvo m?s que la
autorizaci?n de exportar armas abon?ndolas al contado y pagando fuertes derechos. A
su regreso de Londres se retir? a la vida privada, nuevamente, hasta que en setiembre de
1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas rectas de mar y
tierra, lo persuadi? de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el
mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.
Cuando los prisioneros de guerra espa?oles, que Miranaviaba regularmente a
Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por
sorpresa la guardia y la dominaron, apoder?ndose de la ciudadela, Bol?var, aunque los
espa?oles estaban desarmados, mientras que ?l dispon?a de una fuerte guarnici?n y de
un gran arsenal, se embarc? precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin
1 .- En el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareci? en la edici?n
alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Secci?n en Espa?ol por Juan R. Fajardo, y
transcrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.
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poner al tanto de lo ocurr?a ni a sus propias tropas, arrib? al amanecer a Guaira y se
retir? a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnici?n se enter? de la huida de su
comandante, abandon? en buen orden la plaza, a la que ocupa de inmediato los
espa?oles al mando de Monteverde. Este acontecimiento inclin? la balanza a favor de
Espa?a y forz? a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso,
el tratado de La Victoria, que some ti? nuevamente a Venezuela al dominio espa?ol. El
30 de julio lleg? Miranda a La Guaira, con la intenci?n embarcarse en una nave inglesa.
Mientras visitaba al coronel Manuel Mar?a Casas, comandante de la plaza, se encontr?
con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Pe?a y Sim?n Bol?var, que
lo convencieron de que se quedara, por lo menos una noche, en la residencia de Casas.
A las dos de la madrugada, encontr?ndose Miranda profundamente dormido, Casas,
Pe?a y Bol?var se introdujeron en su habitaci?n con cuatro soldados armados, se
apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le
ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a
Monteverde. El jefe espa?ol lo remiti? a C?diz, donde Miranda, encadenado, muri?
despu?s de varios a?os de cautiverio. Ese acto, para cuya justificaci?n se recurri? al
pretexto de que Miranda hab?a traicionado a su pa?s la capitulaci?n de La Victoria, vali?
a Bol?var el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicit?
su pasaporte, el jefe espa?ol declar?: ?Debe satisfacerse el pedido del coronel Bol?var,
como recompensa al servicio prestado al rey de Espa?a con la entrega de Miranda?.
Se autoriz? as? a Bol?var a que se embarcara con destino a Curazao, donde
permaneci? seis semanas. En cornpa??a de su primo Ribas se traslad? luego a la
peque?a rep?blica de Cartagena. Ya antes de su arribo hab?an huido a Cartagena gran
cantidad de soldados, ex combatientes a las ?rdenes del general Miranda. Ribas les
propuso emprender una expedici?n contra los espa?oles en Venezuela y reconocer a
Bol?var como comandante en jefe. La primera propuesta recibi? una acogida entusiasta;
la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condici?n de que Ribas fuera
el lugarteniente de Bol?var. Manuel Rodr?guez Torices, el presidente de la rep?blica de
Cartagena, agreg? a los 300 soldados as? reclutados para Bol?var otros 500 hombres al
mando de su primo Manuel Castillo. La expedici?n parti? a comienzos de enero de
1813. Habi?ndose producido rozamientos entre Bol?var y Castillo respecto a qui?n ten?a
el mando supremo, el segundo se retir? s?bitamente con sus granaderos. Bol?var, por su
parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas
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pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogot?, en donde a la
saz?n ten?a su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron all? muy bien acogidos, se
les apoy? de mil maneras y el congreso los ascendi? al rango de generales. Luego de
dividir su peque?o ej?rcito en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia
Caracas. Cuanto m?s avanzaban, tanto m?s refuerzos recib?an; los crueles excesos de los
espa?oles hac?an las veces, en todas partes, de reclutadores para el ej?rcito
independentista. La capacidad de resistencia de los espa?oles estaba quebrantada, de un
lado porque las tres cuartas partes de su ej?rcito se compon?an de nativos, que en cada
encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobard?a de generales tales como
T?zcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas.
De tal suerte ocurri? que Santiago Mari?o, un joven sin formaci?n, logr? expulsar de las
provincias de Cuman? y Barcelona a los espa?oles, al mismo tiempo que Bol?var
ganaba terreno en las provincias occidentales. La ?nica resistencia seria la opusieron los
espa?oles a la columna de Ribas, quien no obstante derrot? al general Monteverde en
Los Taguanes y lo oblig? a encerrarse en Puerto Cabello el resto de sus tropas.
Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se
acercaba Bol?var, le envi? parlamentarios para ofrecerle una capitulaci?n, la que se
firm? en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un p?nico repentino y sin aguardar el
regreso de sus propios emisarios, huy? secretamente por la noche y dej? a m?s de 1.500
espa?oles librados a la merced del enemigo. A Bol?var se le tribut? entonces una
entrada apote?tica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas
vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las
mejores familias caraque?as, Bol?var, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en
la man, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se
proclam? ?Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela? ?
Mari?o hab?a adoptado el t?tulo de ?Dictador de las Provincias Orientales??, cre? la
?Orden del Libertador?, form? un cuerpo de tropas escogidas a las que denomin?
guardia de corps y se rode? de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayor?a de
sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degener?
pronto en una anarqu?a militar, en la cual asuntos m?s importantes quedaban en manos
de favoritos que arruinaban las finanzas p?blicas y luego recurr?an a medios odiosos
para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transform? en
descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse.
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Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la
fortaleza de Puerto Cabello y al ej?rcito espa?ol s?lo le quedaba una angosta faja de
tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses despu?s el Libertador hab?a
perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la s?bita aparici?n en sus
cercan?as de los espa?oles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder
tambaleante Bol?var reuni?, el 1de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos
caraque?os m?s influyentes y les manifest? que no deseaba soportar m?s tiempo el
fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundament? en un prolongado
discurso ?la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general
Bol?var hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela
unificarse bajo un solo gobierno?. Se aprob? esta propuesta y, de tal modo, la dictadura
recibi? una sanci?n legal.
Durante alg?n tiempo se prosigui? la guerra contra los espa?oles, bajo la forma
de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En
junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, march? de Calabozo hasta La Puerta,
donde los dos dictadores, Bol?var y Mari?o, hab?an combinado sus fuerzas. Boves las
encontr? all? y orden? a sus unidades que las atacaran sin dilaci?n. Tras una breve
resistencia, Bol?var huy? a Caracas, mientras que Mari?o se escabull?a hacia Cuman?.
Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destac? dos columnas
(una de ellas al mando del coronel Gonz?lez) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas
intent? en vano contener el avance de Gonz?lez. Luego de la rendici?n de Caracas a este
jefe, Bol?var evacu? a La Guaira, orden? a los barcos surtos en el puerto que zarparan
para Cuman? y se retir? con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que
Boves infligi? a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bol?var abandon?
furtivamente a sus tropas, esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos
hacia Cuman?, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarc? de inmediato en
el ?Bianchi?, junto con Mari?o y otros oficiales. Si Ribas, P?ez y los dem?s generales
hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habr?a perdido. Tratados como
desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les
exigi? que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Car?pano, donde, habi?ndolos
recibido de manera an?loga el coronel Berm?dez, se hicieron a la mar rumbo a
Cartagena. All? a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificaci?n,
henchida de frases altisonantes.
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Habi?ndose sumado Bol?var a una conspiraci?n para derrocar al gobierno de
Cartagena, tuvo que abandonar esa peque?a rep?blica y seguir viaje hacia Tunja, donde
estaba reunido el Congreso de la Rep?blica Federal de Nueva Granada. La provincia de
Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que
se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto,
Santa Marta y otras provincias todav?a se hallaban en manos de los espa?oles. Bol?var,
que lleg? el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante
en jefe de las fuerzas armadas federales y recibi? la doble misi?n de obligar al
presidente de la provincia de Cundinamarca a reconociera la autoridad del congreso y
de marchar luego sobre Santa Marta, el ?nico puerto de mar fortificado granadino a?n
en manos de los espa?oles. No present? dificultades el cumplimiento del primer
cometido, puesto que Bogot?, la capital de la provincia desafecta, carec?a de
fortificaciones. Aunque la ciudad hab?a capitulado, Bol?var permiti? a sus soldados que
durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general espa?ol Montalvo, dispon?a
tan s?lo de una d?bil guarnici?n de 200 hombres y de una plaza fuerte en p?simas
condiciones defensivas, ten?a apalabrado ya un barco franc?s para asegurar su propia
huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bol?var particip?ndole que, no
bien apareciera, abrir?an las puertas de la ciudad y expulsar?an a la guarnici?n. Pero en
vez de marchar contra los espa?oles de Santa Marta, tal como se lo hab?a ordenado el
congreso, Bol?var se dej? arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de
Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta ?ltima
ciudad, parte integral de la Rep?blica Federal. Rechazado, acamp? en Popa, un cerro
situado aproximadamente a tiro de ca?on de Cartagena. Por toda bater?a emplaz? un
peque?o ca??n, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pas? luego del asedio
al bloqueo, que dur? hasta comienzos de mayo, sin m?s resultado que la disminuci?n de
sus efectivos, por deserci?n o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el ?nterin una
gran expedici?n espa?ola comandada por el general Morillo y procedente de C?diz
hab?a arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destac? de inmediato
poderosos refuerzos a Santa Marta y poco despu?s sus fuerzas se adue?aron de
Cartagena. Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bol?var se hab?a embarcado con
una docena de oficiales en un bergant?n artillado, de bandera brit?nica, rumbo a
Jamaica. Una vez llegado a este punto de refugio public? una nueva proclama, en la que
se presentaba como la v?ctima de alguna facci?n o enemigo secreto y defend?a su fuga
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ante los espa?oles como si se tratara una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz
p?blica.
Durante su estada de ocho meses en Kingston, los generales que hab?a dejado en
Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia
las armas espa?olas. Pero despu?s que Ribas, a qui?n Bol?var deb?a su renombre, cayera
fusilado por los espa?oles tras la toma de Matur?n, ocup? su lugar un hombre de
condiciones militares aun m?s relevantes. No pudiendo desempe?ar, por su calidad de
extranjero, un papel aut?nomo en la revoluci?n sudamericana, este hombre decidi?
entrar al servicio de Bol?var. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los
revolucionarios se hab?a hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una
corbeta de 24 ca?ones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con
14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado
tarde y no pudiendo ser ?til a los rebeldes, puso proa hacia Cayos, en Hait?, adonde
muchos emigrados patriotas hab?an huido tras la capitulaci?n de Cartagena. Entretanto
Bol?var se hab?a trasladado tambi?n a Puerto Pr?ncipe donde, a cambio de su promesa
de liberar a los esclavos, el presidente haitiano P?tion le ofreci? un cuantioso apoyo
material para una nueva expedici?n contra los espa?oles de Venezuela. En Los Cayos se
encontr? con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a s? mismo
como jefe de la nueva expedici?n, bajo la condici?n de que, hasta la convocatoria de un
c?ngreso general, ?l reunir?a en sus manos los poderes civil y militar. Habiendo
aceptado la mayor?a esa condici?n, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de
abril de 1816 con Bol?var como comandante y Brion en calidad de almirante. En
Margarita, Bol?var logr? ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla,
quien hab?a rechazado a los espa?oles a tal punto que a ?stos s?lo les restaba un ?nico
punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bol?var de convocar un congreso
nacional en Venezuela no bien se hubiera hecho due?o del pa?s, Arismendi hizo reunir
una junta en la catedral de Villa del Norte y proclam? p?blicamente a Bol?var jefe
supremo de las rep?blicas de Venezuela y Nueva Granada. El 31 de mayo de 1816
desembarc? Bol?var en Car?pano, pero no se atrevi? a impedir que Mari?o y Piar se
apartaran de ?l y efectuaran, por su propia cuenta, una campa?a contra Cuman?.
Debilitado por esta separaci?n y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo
a Ocumare [de la Costa], adonde arrib? el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los
cuales s?lo 7 estaban artillados. Su ej?rcito se compon?a tan s?lo de 650 hombres, que
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aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberaci?n hab?a proclamado. En
Ocumare difundi? un nuevo manifiesto, en el que promet?a ?exterminar a los tiranos? y
?convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso. Al avanzar en
direcci?n a Valencia, se top?, no lejos de Ocumare, con el general espa?ol Morales, a la
cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos. Cuando los cazadores de Morales
dispersaron la vanguardia de Bol?var, ?ste, seg?n un testigo ocular, perdi? ?toda
presencia de ?nimo y sin pronunciar palabra, en un santiam?n volvi? grupas y huy? a
rienda suelta hacia Ocumare, atraves? el pueblo a toda carrera, lleg? a la bah?a cercana,
salt? del caballo, se introdujo en un bote y subi? a bordo del ? Diana?, dando orden a
toda la escuadra de que lo siguiera a la peque?a isla de Bonaire y dejando a todos sus
compa?eros privados del menor auxilio?. Los reproches y exhortaciones de Brion lo
indujeron a reunirse a los dem?s jefes en la costa de Cuman?; no obstante, como lo
recibieron inamistosamente y Piar lo amenaz? con someterlo a un consejo de guerra por
deserci?n y cobard?a, sin tardanza volvi? a partir rumbo a Los Cayos. Tras meses y
meses de esfuerzos, Brion logr? finalmente persuadir a la mayor?a de los jefes militares
venezolanos -que sent?an la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente
fuese nominal- de que llamaran una vez m?s a Bol?var como comandante en jefe, bajo la
condici?n expresa de que convocar?a al congreso y no se inmiscuir?a en la
administraci?n civil. El 31 de diciembre de 1816 Bol?var arrib? a Barcelona con las
armas, municiones y pertrechos proporcionados por P?tion. El 2 de enero de 1817 se le
sum? Arismendi, y el d?a 4 Bol?var proclam? la ley marcial y anunci? que todos los
poderes estaban en sus manos. Pero 5 d?as despu?s Arismendi sufri? un descalabro en
una emboscada que le tendieran los espa?oles, y el dictador huy? a Barcelona. Las
tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envi? tanto armas
como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bol?var dispuso de una nueva fuerza de
1.100 hombres. El 5 de abril los espa?oles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas
de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las
afueras. Por orden de Bol?var se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada
para defender contra un ataque serio una guarnici?n de 1.000 hombres. Bol?var
abandon? la posici?n en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en
quien deleg? el mando, que buscar?a tropas de refresco y volver?a a la brevedad. Freites
rechaz? un ofrecimiento de capitulaci?n, confiado en la promesa, y despu?s del asalto
fue degollado por los espa?oles, al igual que toda la guarnici?n.
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Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibi? y puso en pr?ctica la
conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoy? con sus ca?oneras.
El 20 de julio, ya liberado de los espa?oles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Mari?o,
Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al
frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba
profundamente por Bol?var, ya que en el ?xito del mismo hab?a puesto en juego su gran
fortuna personal, logr? que se designase al ?ltimo como miembro del triunvirato, pese a
que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bol?var, abandon? su refugio y se
present? en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvi? el congreso y el triunvirato
y los remplaz? por un ?Consejo Supremo de la Naci?n?, del que se nombr? jefe,
mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la secci?n
militar y el segundo de la secci?n pol?tica. Sin embargo Piar, el conquistador de
Guayana, que otrora hab?a amenazado con someter a Bol?var ante un consejo de guerra
por deserci?n, no escatimaba sarcasmos contra el ?Napole?n de las retiradas?, y Bol?var
aprob? por ello un plan para eliminarlo. Bajo las falsas imputaciones de haber
conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bol?var y aspirado al poder
supremo, Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a
muerte, se le fusil? el 16 de octubre de 1817. Su muerte llen? a Mari?o de pavor.
Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de
Piar, Mari?o, en una carta abyect?sima, calumni? p?blicamente a su amigo victimado, se
doli? de su propia rivalidad con el Libertador y apel? a la inagotable magnanimidad de
Bol?var.
La conquista de la Guayana por Piar hab?a dado un vuelco total a la situaci?n, en
favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba m?s recursos que las
otras siete provincias venezolanas juntas. De ah? que todo el mundo confiara en que la
nueva campa?a anunciada por Bol?var en una flamante proclama conducir?a a la
expulsi?n d?finitiva de los espa?oles. Ese primer bolet?n, seg?n el cual unas peque?as
partidas espa?olas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran ?ej?rcitos que hu?an
ante n?estras tropas victoriosas?, no ten?a por objetivo disipar tales esperanzas. Para
hacer frente a 4.000 espa?oles, que Morillo a?n no hab?a podido concentrar, dispon?a
Bol?var de m?s de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos
con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bol?var
hab?a perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco.
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Como dispersaba sus fuerzas, num?ricamente superiores, ?stas siempre eran batidas por
separado. Bol?var dej? la direcci?n de la guerra en manos de P?ez y sus dem?s
subordinados y se retir? a Angostura. A una defecci?n segu?a la otra, y todo parec?a
encaminarse a un descalabro total. En ese momento extremadamente cr?tico, una
conjunci?n de sucesos afortunados modific? nuevamente el curso de las cosas. En
Angostura Bol?var encontr? a Santander, natur al de Nueva Granada, quien le solicit?
elementos para una invasi?n a ese territorio, ya que la poblaci?n local estaba pronta para
alzarse en masa contra los espa?oles. Bol?var satisfizo hasta cierto punto esa petici?n.
En el ?nterin, lleg? de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y
municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas
partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germ?n Roscio, consternado por la
estrella declinante de la revoluci?n sudamericana, hizo su entrada en escena, logr? el
valimiento de Bol?var y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un
congreso nacional, cuya sola menci?n demostr? ser suficientemente poderosa para
poner en pie un nuevo ej?rcito de aproximadamente 14.000 hombres, con lo cual
Bol?var pudo pasar nuevamente a la ofensiva.
Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un
ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo espa?ol, induciendo as? a
Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel
pa?s, tras lo cual Bol?var deb?a volverse s?bitamente hacia el oeste, unirse a las
guerrillas de Santander y marchar sobre Bogot?. Para ejecutar ese plan, Bol?var sali? el
24 de febrero de 1819 de Angostura, despu?s de designar a Zea presidente del congreso
y vicepresidente de la rep?blica durante su ausencia. Gracias a las maniobras de P?ez,
los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habr?an aniquilado
completamente si Bol?var hubiese sumado sus tropas a las de P?ez y Mari?o. De todos
modos, las victorias de P?ez dieron por resultado la ocupaci?n de la provincia de
Barinas, quedando expedita as? la ruta hacia Nueva Granada. Como aqu? todo estaba
preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por
ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas
alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto
Bol?var entr? triunfalmente a Bogot?, mientras que los espa?oles, contra los cuales se
hab?an sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad
fortificada de Momp?s.
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Luego de dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como
comandante en jefe Bol?var march? hacia Pamplona, donde pas? mas de dos meses en
festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que hab?a
fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos
2.000.000 de d?lares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante
contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000
hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros
extranjeros bien disciplinados, Bol?var deb?a hacer frente a un enemigo privado de toda
clase de recursos, cuyos efectivos se reduc?an a 4.500 hombres, las dos terceras partes
de los cuales, adem?s, eran nativos y mal pod?an, por ende, inspirar confianza a los
espa?oles. Habi?ndose retirado Morillo de San Fernando de Apure en direcci?n a San
Carlos, Bol?var lo persigui? hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores,
enemigos se encontraban apenas a dos d?as de marcha el uno del otro. Si Bol?var
hubiese avanzado con resoluci?n, sus solas tropas europeas habr?an bastado para
aniquilar a los espa?oles. Pero prefiri? prolongar la guerra cinco a?os m?s.
En octubre de 1819 el congreso de Angostura hab?a forzado a renunciar a Zea,
designado por Bol?var, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibi? esta noticia,
Bol?var march? con su legi?n extranjera sobre Angostura, tom? desprevenido a
Arismendi, cuya fuerza se reducia a 600 nativos, lo deport? a la isla Margarita e invisti?
nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que hab?a fascinado a
Bol?var con las perspectivas de un poder central, lo persuadi? de que proclamara a
Nueva Granada y Venezuela como ?Rep?blica de Colombia?, promulgase una
constituci?n para el nuevo estado ?redactada por Roscio? y permitiera la instalaci?n
de un congreso com?n para ambos pa?ses. El 20 de enero de 1820 Bol?var se encontraba
de regreso en San Fernando de Apure. El s?bito retiro de su legi?n extranjera, m?s
temida por los espa?oles que un n?mero diez veces mayor de colombianos, brind? a
Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que
una poderosa expedici?n a las ?rdenes de O?Donnell estaba a punto de partir de la
Pen?nsula, levant? los deca?dos ?nimos del partido espa?ol. A pesar de que dispon?a de
fuerzas holgadamente superiores, Bol?var se las arregl? para no conseguir nada durante
la campa?a de 1820. Entretanto lleg? de Europa la noticia de que la revoluci?n en la isla
de Le?n hab?a puesto violento fin a la programada expedici?n de O?Donnell. En Nueva
Granada, 15 de las 22 provincias se hab?an adherido al gobierno de Colombia, y a los
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espa?oles s?lo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panam?. En
Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el
estado de cosas cuando Bol?var se dej? seducir por Morillo y entr? con ?l en tratativas
que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertaci? n del convenio de
Trujillo, por el que se establec?a una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio
no figuraba una sola menci?n siquiera a la Republica de Colombia, pese a que el
congreso hab?a prohibido, a texto expreso, la conclusi?n de ning?n acuerdo con el jefe
espa?ol si ?ste no reconoc?a previamente la independencia de la rep?blica.
El 17 de diciembre, Morillo, ansioso de desempe?ar un papel en Espa?a, se
embarc? en Puerto Cabello y deleg? el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de
marzo de 1821 Bol?var escribi? a Latorre particip?ndole que las hostilidades se
reiniciar?an al t?rmino de un plazo de 30 d?as. Los espa?oles ocupaban una s?lida
posici?n en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San
Carlos y Valencia; pero en vez de reunir all? todas sus fuerzas, Latorre s?lo hab?a
concentrado su primera divisi?n, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que
Bol?var dispon?a aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legi?n brit?nica,
integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de P?ez. La
posici?n del enemigo le pareci? tan imponente a Bol?var, que propuso a su consejo de
guerra la concertaci?n de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus
subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legi?n
brit?nica, P?ez, siguiendo un atajo, envolvi? el ala derecha del enemigo; ante la airosa
ejecuci?n de esa maniobra, Latorre fue el primero de los espa?oles en huir a rienda
suelta, no deteni?ndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerr? con el resto de
sus tropas [ver parte de guerra de la Batalla de Carabobo]. Un r?pido avance del ej?rcito
victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendici?n de Puerto Cabello, pero
Bol?var perdi? su tiempo haci?ndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de
setiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capitul? ante Santander. Los ?ltimos
hechos de armas en Venezuela ?el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la
forzada rendici?n de Puerto Cabello en julio de 1824? fueron ambos la obra de Padilla.
La revoluci?n en la isla de Le?n, que volvi? imposible la partida de la expedi?i?n de
O?Donnell, y el concurso de la legi?n brit?nica, hab?an volcado, evidentemente, la
situaci?n a favor de los colombianos.
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El Congreso de Colombia inaugur? sus sesiones en enero de 1821 en C?cuta; el
30 de agosto promulg? la nueva constituci?n y, habiendo amenazado Bol?var una vez
mas con renunciar, prorrog? los plenos poderes del Libertador. Una vez que ?ste hubo
firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autoriz? a emprender la campa?a
de Quito (1822), adonde se hab?an retirado los espa?oles tras ser desalojados del istmo
de Panam? por un levantamiento general de la poblaci?n. Esta campa?a, que finaliz?
con la incorporaci?n de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectu? bajo la
direcci?n nominal de Bol?var y el general Sucre, pero los pocos ?xitos alcanzados por el
cuerpo de ej?rcito se debieron ?ntegramente a los oficiales brit?nicos, y en particular al
coronel Sands. Durante las campa?as contra los espa?oles en el Bajo y el Alto Peru ?
1823-1824? Bol?var ya no consider? necesario representar el papel de comandante en
jefe, sino que deleg? en el general Sucre la conducci?n de la cosa militar y restringio
sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamaci?n de
constituc iones. Mediante su guardia de corps colombiana manipul? las decisiones del
Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomend? la dictadura; gracias a un
nuevo simulacro de renuncia, Bol?var se asegur? la reelecci?n como presidente de
Colombia. Mientras tanto su posici?n se hab?a fortalecido, en parte con el
reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las
provincias altoperuanas por Sucre, qui?n unific? a las ?ltimas en una rep?blica
independiente, la de Bolivia. En este pa?s, sometido a las bayonetas de Sucre, Bol?var
dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclam? el C?digo Boliviano, remedo
del Code Napole?n. Proyectaba trasplantar ese c?digo de Bolivia al Per?, y de ?ste a
Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas
colombianas, y al ?ltimo mediante la legi?n extranjera y soldados peruanos. Vali?ndose
de la violencia, pero tambi?n de la intriga, de hecho logr? imponer, aunque tan s?lo por
unas pocas semanas, su c?digo al Per?. Como presidente y libertador de Colombia,
protector y dictador del Per? y padrino de Bolivia, hab?a alcanzado la c?spide de su
gloria. Pero en Colombia hab?a surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o
bolivistas, y los federalistas, denominaci?n esta ?ltima bajo la cual los enemigos de la
anarqu?a militar se hab?an asociado a los rivales militares de Bol?var. Cuando el
Congreso d? Colombia, a instancias de Bol?var, formul? una acusaci?n contra P?ez,
vicepresidente de Venezuela, el ?ltimo respondi? con una revuelta abierta, la que
contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bol?var; ?ste, en efecto,
necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constituci?n y reimplantar la
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dictadura. A su regreso del Per?, Bol?var trajo adem?s de su guardia de corps 1.800
soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al
encontrarse con P?ez en Puerto Cabello no s?lo lo confirm? como m?xima autoridad en
Venezuela, no s?lo proclam? la amnist?a para los rebeldes, sino que tom? partido
abiertamente por ellos y vituper? a los defensores de la constituci?n; el decreto del 23
de noviembre de 1826, promulgado en Bogot?, le concedi? poderes dictatoriales.
En el a?o 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, lo gro reunir un congreso
en Panam?, con el objeto aparente de aprobar un nuevo c?digo democr?tico
internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia,
M?xico, Guatemala, etc. La intenci?n real de Bol?var era unificar a toda Am?rica del
Sur en una rep?blica federal, cuyo dictador quer?a ser ?l mismo. Mientras daba as?
amplio vuelo a sus sue?os de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le
escurr?a r?pidamente de las manos. Las tropas colombiams destacadas en el Per?, al
tener noticia de los preparativos que efectuaba Bol?var para introducir el C?digo
Boliviano, desencadenaron una violenta insurrecci?n. Los pruanos eligieron al general
Lamar presidente de su rep?blica, ayudaron a los bolivianos a expulsar del pa?s las
tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia,
finalizada por un tratado que redujo a este pa?s a sus l?mites primitivos, estableci? la
igualdad de ambos pa?ses y separ? las deudas p?blicas de uno y otro. La Convenci?n de
Oca?a, convocada por Bol?var para reformar la constituci?n de modo que su poder no
encontrara trabas, se inaugur? el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje
cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes
al ejecutivo. Habi?ndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma
constitucional diferir?a esencialmente del previsto en un principio, los amigos de
Bol?var abandonaron la convenci?n dej?ndola sin qu?rum, con lo cual las actividades de
la asamblea tocaron a su fin. Bol?var, desde una casa de campo situada a algunas millas
de Oca?a, public? un nuevo manifiesto en el que pretend?a estar irritado con los pasos
dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las
provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar
sobre s? la carga del poder si ?sta reca?a en sus hombros. Bajo la presi?n de sus
bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogot?, adonde se hab?a
trasladado Bol?var, lo invisteron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una
intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogot?, de la cual se salv? s?lo
Marx, Karl: ?Bol?var y Ponte?
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porque salt? de un balc?n en plena noche y permaneci? agazapado bajo un puente, le
permiti? ejercer durante alg?n tiempo una especie de terror militar. Bol?var, sin
embargo, se guard? de poner la mano sobre Santander, pese a que ?ste hab?a participado
en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no hab?a
sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no pod?a ofrecer resu
tencia alguna.
En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarra ba a la rep?blica y
Bol?var, en un nuevo llamado a la ciudadan?a, la exhort? a expresar sin cortapisas sus
deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constituci?n. Como respuesta a ese
manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reproch? p?blicamente su
ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclam? la separaci?n de
Venezuela con respecto a Colombia y coloc? al frente de la primera al general P?ez. El
Senado de Colombia respald? a Bolivar, pero nuevas insurrecciones estallaron en
diversos lugares. Tra haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bol?var acept? de
nuevo la presidencia y abandon? a Bogot? para guerrear contra P?ez en nombre del
congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanz? a la cabeza de 8.000 hombres,
tom? Caracuta, que se hab?a sublevado, y se dirigi? hacia la provincia de Maracaibo,
donde P?ez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posici?n. No bien Bol?var se
enter? de que P?ez proyectaba combatir seriamente, flaque? su valor. Por un instante,
incluso, pens? someterse a P?ez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreci? el
ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bol?var se vio obligado a presentar su
dimision ya que se le dio a entender que esta vez tendr?a que atenerse a su palabra y
que, a condici?n de que se retirara al extranjero, se le conceder?a una pensi?n anual. El
27 de abril de 1830, por consiguiente, present? su renuncia ante el congreso. Con la
esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y
debido a que se hab?a iniciado un movimiento de reacci?n contra Joaqu?n. Mosquera, el
nuevo presidente de Colombia, Bol?var fue postergando su partida de Bogot? y se las
ingeni? para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que
falleci? repentinamente.
Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bol?var el siguiente retrato: ?Sim?n
Bol?var mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjunto, de mejilla
hundidas, y su tez pardusca y l?vida; los ojos, ni grandes ni peque?os, se hunden
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profundamente en las ?rbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombr?o y
feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su
aspecto es el de un hombre de 65 a?os Al caminar agita incesantemente los brazos. No
puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca.
Tiene frecuentes y s?bitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la
hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta
proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee m?s que literatura francesa de car?cter
liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasi?n. Le agrada o?rse hablar, y
pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando est? privado de ayuda exterior,
resulta completamente exento de pasiones y arranques temperamentales. Entonces se
vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos
bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento
casi asi?tico para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte
de sus compatriotas.?
Por un decreto del Congreso de Nueva Granada los restos mortales de Bol?var
fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigi? un monumento a su memoria.
Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 21 de octubre de 2011 | 0:17

Bien Bueno el ensayo. Esto Bueno para que lo lea chavez, y se den cuenta los revolucionarios chavistas, que marx no creia en bolivar ni es su  epopeya. como se asocia esta imagen a la del padre del comunismo. todos sabemos que El Libertador, era un Liberal consumado de su epoca, por lo tanto mas cercano a los imperios de la epoca (Gran Bretaña) que a los presocialistas Franceses de su epoca.

Ivan

Publicado por Invitado
Martes, 31 de enero de 2012 | 21:38

Lo que mas me temo es que he descubierto que Chávez si es bolivariano realmente, pensé que se ponía el vestido falso de Bolívar pero ¡no! su manera de disimular,  su astucia  para aprovechar la situación y sacar provecho de sus derrotas, su habilidad para conocer y traicionar a sus aleados, su disposición permanente a cambiar los hechos a su favor y falsear sus intenciones, su soberbia, y prepotencia etc.  lo hacen un verdadero bolivariano, he descubierto en estos días que Bolívar era un digno exponente de la herencia despótica española, un admirador de Bonaparte y un detractor de la democracia,  esto hace de verdad que Bolívar viva en Chávez ¡que vaina!, por fin entiendo la diferencia entre liberales y conservadores, semejanzas entre Páez y Bolívar  y la diferencia entre estos y Zamora.

Publicado por Invitado
Domingo, 21 de octubre de 2018 | 12:09

Este triste ensayo historiográfico de Marx muestra que su investigación era superficial y eurocentrista.

La idea de que "Bolívar quería ser emperador" huele a calumnia, ¿por qué intentar descifrar lo que él quería y no considerar lo que efectivamente hizo? Fue presidente en los territorios que liberó, que hasta entonces eran centros de una colonia. ¿Por qué no acusan a Washington de emperador porque efectivamente gobernó y unió a trece centros coloniales un par de décadas atrás?

¿Las victorias de Bolívar se debieron a los británicos, en particular a un "coronel Sands"? Busquen en internet para saber quién fue ese individuo, un buscavidas que se dio aires en Europa, pero que Google no sabe quién es.

¿Asistieron al Congreso de Panamá "Bolivia, Brasil, La Plata"? Definitivamente, Marx estaba tan desinformado en asuntos americanos como en todo lo que no tuviera que ver con su teoría de la plusvalía. Zapatero a tus zapatos.